Imagen: La Jornada

Excélsior y La Jornada, dieron puntual cuenta del lío que armó la bancada del PAN en la sesión del Congreso de la Unión el viernes, para impedir la entrega formal del V informe por escrito del presidente Enrique Peña Nieto, como lo ha habría hecho el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y que no renovara la mesa directiva de la Cámara de Diputados que encabezará Jorge Carlos Ramírez Marín:
Parte de la crónica de los reporteros del Periódico de la Vida Nacional revela:
El pleito interno que padece el PAN escaló a tal grado que trabó al Congreso de la Unión.
El jueves, el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, perdió espacios en el Senado ante Ernesto Cordero, quien, apoyado por PRI, PVEM, PRD y PT, se hizo de la Mesa Directiva.
Sin embargo, Anaya tomó venganza y mostró músculo en la Cámara de Diputados: usó la bancada para tronar acuerdos, evitar la renovación de la Mesa Directiva y afectar el protocolo de entrega-recepción del Quinto Informe.
Anaya ordenó que no dejaran tomar protesta al priista Jorge Carlos Ramírez Marín como presidente, ni a los vicepresidentes ni secretarios de la Mesa por dos motivos: el pleito ante la designación del Fiscal General de la República y porque el PRI impulsó a Cordero.
Así, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, no acudió al Congreso, como lo hizo años atrás. El subsecretario de Enlace Legislativo y Acuerdos Políticos, Felipe Solís Acero, entregó el informe al secretario general de la Cámara de Diputados, Mauricio Farah.
El líder de los diputados priistas, César Camacho, dijo que el martes se instalará la Mesa para asegurar la recepción del Paquete  Económico.
El Periódico La Jornada publicó:
El Partido Acción Nacional (PAN) trasladó al Congreso de la Unión la pugna por la elección de su candidato presidencial.
La confrontación entre las facciones de Felipe Calderón y Ricardo Anaya llegó hasta la tribuna de la Cámara de Diputados e impidió por primera vez la entrega formal del Informe de gobierno de Enrique Peña Nieto –el quinto– y, en lo que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) definió como un descarado chantaje, evitó la elección de la nueva mesa directiva.

Temporalmente, conforme a los cálculos del PRI. El coordinador César Camacho Quiroz atajó: El martes, con, sin y a pesar del PAN, Jorge Carlos Ramírez Marín será presidente de la Cámara.
El encono entre los dos grupos blanquiazules se centró en la figura de Ernesto Cordero Arroyo –amigo de Calderón–, recién electo presidente del Senado sin el consentimiento de Anaya, pero con el aval del tricolor, que rechazó las propuestas del dirigente panista y facilitó la designación del ex secretario de Hacienda.
Provocador ante los priístas, desde la tribuna, el coordinador de los diputados panistas, Marko Cortés, amenazó con no aprobar la integración de la mesa directiva, que había suscrito la víspera en la Junta de Coordinación Política, hasta que el Senado deseche al procurador Raúl Cervantes como nuevo fiscal. ¡Chantaje, chantaje!, exclamaron los priístas desde sus curules.
A esa postura, que evidenciaba el conflicto del panismo, se sumaron los perredistas e incluso Movimiento Ciudadano, que compartió con la derecha las mismas cartulinas en las que se leía #NoAlFiscalCarnal. Desde el Bronx, los priístas reclamaron a ambos partidos, que se vindican de izquierda: ¡Con cuánto los arreglaron!
El priísmo declaró a Ricardo Anaya traidor y parricida, pero el panismo describió la idea de que, quien configura la imagen del engaño en su partido, es Cordero, de la mano de Calderón. La diputada Cristina Jiménez subió a la tribuna con su propia cartulina, color naranja: Cordero Iscariote.
Los partidos de oposición, PAN, PRD, Morena y Movimiento Ciudadano, reprocharon al presidente Enrique Peña Nieto pretender imponer a Raúl Cervantes como Fiscal General de la República “para ocultar la impunidad y la corrupción, los miles de asesinatos y desaparecidos, Tlatlaya, Ayotzinapa…