Con el objetivo de impedir que la bancada de Morena se convierta en la cuarta fuerza representada en la Cámara de Diputados, el PRI maniobró para que sin perder su militancia priísta, ocho diputados de ese partido se sumaron a la bancada del Partido Verde Ecologista de México.
La Jornada reveló que la estrategia se sustentó en la idea de mantener la mayoría parlamentaria entre la bancada prístas-verdes, y garantizarles a estos últimos una de las cuatro vicepresidencias en la Cámara baja.
El jueves, Morena se colocaba como la cuarta fuerza política detrás de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) (con 205 diputados), Acción Nacional (PAN) (109), de la Revolución Democrática (PRD) (54), Morena (46) y el Verde Ecologista de México (PVEM) (40).
Al inicio de la actual legislatura, Morena se conformó con 35 diputadas y diputados (17 de mayoría y 18 de representación proporcional), con el tiempo y producto de las defecciones del priísta Alejandro Armenta; del Verde, Paola Galico; de MC, Carlos Lomelí y algunos perredistas, su número se incrementó hasta 46 el lunes pasado.
Con esa cantidad de representantes superó a los 41 legisladores del PVEM. Esta situación resultó de incomodidad tal al PRI, que decidió cederle a su aliado a la baja, a ocho de sus integrantes para superar a Morena.
Colocar a los verdes en la quinta posición dentro de la Cámara de Diputados, representaría un golpe político electoral de relevancia, en vista del proceso electoral del año próximo.
Los ocho diputados del Revolucionario Institucional, convertidos coyunturalmente en verdes, tienen un bajo perfil en las actividades legislativas. No figuran en el trabajo parlamentario y menos en las actividades de las comisiones ordinarias.
Ellos son Miguel Ángel Ramírez, María Guadalupe Alcántara, Juan Antonio Meléndez, Alex le Barón, Pablo Elizondo, Fidel Cristóbal Serrato, Víctor Cruz Campos y Elvia Palomares.