Políticos y gobernantes medran con el dolor.
No hay más, la desgracia en términos de política sirve lo mismo para brindar un rostro humano, enlodarse el calzado o tomar la afamada foto de oportunidad.
Cuestión de enfoques que confluyen en el efectismo político que rebasa, en importancia a las necesidades sociales.
Los recorridos que realizan los secretarios José Calzada y Rosario Robles Berlanga en localidades afectadas por el sismo del jueves pasado, en poco o nada contribuyen a aliviar el dolor y pesar de quienes lo perdieron todo.
Quienes sufren por el pesar del fallecimiento de sus seres queridos, su familia, viven su dolor en medio de la desesperación derivada de la carencia de alimento, cobijo y la incertidumbre.
Los centros de acopio y las medidas emergentes que se anuncian por doquier parecen insuficientes ante la necesidad de oaxaqueños y chiapanecos que sufren, sin percibir de manera directa los beneficios del respaldo social.
Los albergues parecen insuficientes para atender a una población que prefiere, en no pocos casos permanecer cerca de los sitios que habitaban, con la esperanza de recuperar algo de lo perdido o cuidar de la rapiña lo poco que aún les queda.
A 32 años de distancia, México vivió, aunque en menor proporción los estragos de un sismo superior al que lo impactó en 1985, pero sin que como en aquella ocasión la respuesta social se brinde con la magnitud y celeridad requeridas, en tanto que las autoridades estatales y federales, no terminan de reaccionar de manera adecuada para brindar a los damnificados la atención que requieren.
En cierto que las condiciones geográficas aunadas a la dispersión poblacional, pueden complicar el acceso, como también lo es que cuando están por cumplirse cuatro días, 96 horas de los sucesos, y con visitas presidenciales, han sido más las acciones en busca de reflectores que la efectividad ayuda brindada.
Bajo estas circunstancias, desde el punto de vista social, no hay que descartar que la sociedad oaxaqueña y chiapaneca, en particular, y en lo general, la mexicana, en su momento, no dude en cobrarle al candidato oficial la factura por la tardanza y falta de celebridad que hasta el momento ha mostrado la actual administración federal, en conjunto con los gobiernos estatales.
Para desgracia de políticos y gobernantes, la mexicana es una sociedad que ha evolucionado, primordialmente en el aspecto político-electoral.
El efectismo mediático que hoy se busca, más temprano que tarde se reflejará en la aprobación o desaprobación social.