Corresponderá a la Comisión de Orden y Justicia del PAN, no a la Comisión Permanente, sancionar los cinco senadores que votaron en favor de que Ernesto Cordero asumiera la presidencia del Senado en contra de la posición fijada por su grupo parlamentario.
El procedimiento podría tardar hasta cuatro meses y que éste se inició en términos de que ya hay peticiones de sanción avaladas por las comisiones permanentes de los estados citados.
En sesión privada, los integrantes de este órgano directivo manifestaron su confianza en que dicha instancia procederá con imparcialidad, ‘‘como siempre lo ha hecho’’.
Ricardo Anaya y Damián Zepeda, dirigente nacional y secretario general del blanquiazul, respectivamente, explicaron que los comités directivos estatales de Michoacán, Campeche, Tlaxcala y Ciudad de México, así como legisladores en lo individual, pidieron que se sancione con la expulsión a los senadores Ernesto Cordero, Roberto Gil, Jorge Luis Lavalle, Salvador Vega y Javier Lozano.
Durante el cónclave, los integrantes de la cúpula nacional panista decidieron también por unanimidad respaldar al coordinador de los senadores, Fernando Herrera, quien hizo una exposición pormenorizada de los hechos registrados el jueves pasado en el Senado, cuando el grupo parlamentario del PAN propuso a Laura Rojas y a Adriana Dávila para presidir esa Cámara, pero al no tener la aprobación de los priístas, Cordero Arroyo se autopropuso sin contar con la aprobación de su bancada, pero sí la del PRI y otras fuerzas políticas y cuatro de sus correligionarios.
En la discusión –que se prolongó casi tres horas–, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, reconoció la inteligencia de Cordero y Gil, pero consideró una lástima que no la usen para causas correctas. Defendió a Anaya de los ataques registrados en su contra y añadió que la Comisión Permanente debe salir en defensa de su dirigente, según dieron a conocer militantes presentes en la reunión a puerta cerrada.
Las senadoras Laura Rojas y Adriana Dávila adelantaron su posición sobre el tema al llegar a la sede nacional panista, donde se efectuó el encuentro. La primera resaltó que lo sucedido es inédito tanto en el partido como en la historia parlamentaria del país y merece tener consecuencias.
Sería un mensaje muy negativo y pésimo dejar pasar por alto lo acontecido, pues implicaría que cada quien puede hacer lo que quiera, puntualizó. Cuando uno se afilia a una fuerza política asume sus reglas internas y debe respetarlas, destacó.