La Comisión de Ciencia y Tecnología pugnará por lograr que se destine el uno por ciento del PIB a apoyar investigadores, científicos e instituciones educativas que cuenten con proyectos de innovación.
Durante el “4o Foro Internacional de la Innovación, Creatividad y Desarrollo Tecnológico – Museo de Innovación”, se dejó en claro que en nuestro país hay mucho talento; sin embargo, es escaso el apoyo y son desdeñados muchos proyectos innovadores.
El tema debe ser debatido entre el Congreso de la Unión, gobierno, investigadores, academia, organizaciones de la sociedad civil y empresarios. Esto debe hacerse frente a quienes tienen los recursos y tomadores de decisiones.
La diputada Tania Victoria Arguijo Herrera, consideró que el gobierno presume apoyos en este tema, “pero en la realidad sólo es propaganda”; prueba de ello, son los mínimos recursos asignados en el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Opinó que debe seguirse el ejemplo de otros países en el impulso a la ciencia y tecnología, pero principalmente para tomar en serio a innovadores e inventores, favorecer ideas nacionales y respaldar investigaciones de las instituciones educativas, sean públicas o privadas.
El director del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Enrique Fernández Fassnacht, hizo un llamado a consolidar un “gran acuerdo nacional por la innovación”, en el que las instituciones educativas estén al frente, y las tareas se encuentren correctamente distribuidas entre todos los actores.
Algunas de las acciones a incluir, deben dirigirse a transformar los modelos de enseñanza y aprendizaje que favorezcan la capacidad en la resolución de problemas, al fomento de la movilidad nacional e internacional de estudiantes, profesores e investigadores y mayor vinculación entre instituciones de educación superior, empresas y gobiernos.
De esta manera, se propiciaría que el conocimiento sea realmente el motor para el desarrollo nacional, ya que “en México hace falta diseñar una arquitectura institucional que permita que el conocimiento tenga efectos en la resolución de nuestros grandes problemas nacionales”, enfatizó.
La innovación, agregó, es una tarea colectiva y fundamentalmente organizada desde las instituciones, pero también debe involucrar a empresas, industrias, organizaciones de la sociedad civil, poder legislativo y gobiernos.
Por ello, aseguró, México necesita hacer mayores esfuerzos para que la innovación sea una práctica recurrente en la que los distintos actores hagan lo que les corresponde, porque en buena parte de las instituciones de educación superior no existe articulación ni condiciones organizacionales para funcionar de manera apropiada.
“Esto se expresa en una relativa anarquía dentro del sistema de educación superior, ciencia y tecnología donde, si bien existen orientaciones generales precisas en la materia, éstas no tienen causes de acción precisas para materializarse en prácticas innovadoras”, acotó.
Ramón Herrera Ávila, investigador de la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnología Avanzada (UPIITA), del IPN, alertó que México padece un déficit de 200 mil empleos para el campo energético. Se pronunció por trabajar en el cambio de fuentes de energía, principalmente en el uso de hidrocarburos para transporte.
El coordinador de propiedad intelectual de la Coordinación de Innovación y Desarrollo, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Salvador Enríquez Morales, señaló que en América Latina y El Caribe, México aparece en el tercer lugar, por debajo de Costa Rica y Chile en nivel de innovación; sin embargo, “hacen falta políticas que generen el reconocimiento apropiado e impacto del sector productivo en el país”.
Aseguró que en 2016, de un total de 17 mil 400 solicitudes de patente ingresadas en México, sólo mil 310 fueron por parte de mexicanos, es decir, sólo 7.5 por ciento de las solicitudes ingresadas al Instituto Mexicano de Propiedad Industrial.
De patentes o derechos concedidos, 48 por ciento provino del sector académico y de investigación de México, por lo que es importante “voltear a ver qué es lo que están haciendo los centros de educación superior, toda vez que no es costumbre que lo que inventa una universidad, lo produzca y lo venda”.
Meny Samra Cohen, de la Cámara de Comercio e Industria México-Israel, resaltó la importancia del desarrollo tecnológico y la innovación, no sólo para favorecer la economía, sino para facilitar y elevar la calidad de vida de las naciones, como en el caso de la suya, la cual, enfatizó, es primer lugar en desalinización de agua de mar por parte de empresas privadas.
En su intervención, la representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en México, Verónica Zavala Lombardi, estimó necesario retomar el uso de la bicicleta como medio de transporte, además de los vehículos eléctricos, para lograr un cambio en los paradigmas de movilidad. Esto traería ventajas, en contraposición a las inconveniencias del auto particular, que genera contaminantes.
“Cuando se piensa en innovación se cree que debe ser ciencia compleja, cuando en realidad es resolver problemas de manera integral y de manera tal que ayude a que la sociedad tenga una mejor calidad de vida”, aclaró.
En su participación, Germán Casal Arcau, representante del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, de la embajada de España en México, destacó que su nación ha financiado alrededor de 100 proyectos mexicanos de innovación en los últimos años.
Precisó que las empresas mexicanas presentan el producto, desarrollan las patentes y los derechos, mientras que la inversión es española.
El embajador de Ecuador en México, Leonardo Arizaga Schmegel, destacó la importancia que le da su país al uso de energías alternativas o limpias, con el fin de preservar el equilibrio ecológico y aminorar la proliferación de contaminantes, además de reducir la dependencia energética y los costos.
“El peor negocio del mundo es importar electricidad, en Ecuador se importaban cientos de millones de dólares en energía proveniente de Colombia y Perú, por lo que decidimos crear 10 proyectos de generación en los últimos 10 años”.
Advirtió que la energía más sucia y cara es la proveniente del petróleo. “Las plantas generadoras a partir de diésel contaminaban demasiado, logramos cambiar la matriz productiva, además duplicamos la producción”.
El embajador de Israel en México, Jonathan Peled, sostuvo que esa nación se reconoce por su modelo de innovación y tecnología en el mundo. Entre algunas de las investigaciones de las que son patentes se encuentra la aplicación a teléfonos móviles que otorga información sobre el tráfico conocido como “waze”.
Tan sólo en el 2015, Israel tuvo una inversión extranjera de 13 mil millones de dólares, más de 80 empresas al año adquieren patentes de esa nación, y ocupa el tercer lugar en el mundo de empresas registradas en la National Association of Securities Dealers Automated Quotation (Nasdaq), la segunda bolsa de valores electrónica y automatizada más grande de Estados Unidos.
El coordinador del Laboratorio Digital de la Universidad del Valle de México, Campus San Rafael, Aarón Vicente Berrocal Arellano, resaltó que nuestro país tiene la capacidad de generar tecnología de primer mundo; sin embrago, lo que hace falta son más personas interesadas en realizarla y, sobre todo, apoyo económico.
El rector de la Universidad Latina, Leopoldo Reyes Equiguas, coincidió en que es necesario crear puentes entre la academia y la industria, así como capacitar a personal dada la situación económica y social. “Se requiere un trabajo sistémico entre el sector público, gobierno, la academia y la inversión privada en materia de innovación.
César Fragosa López, jefe de la Unidad de Desarrollo Sectorial de ProMéxico, pidió concentrarse en el tema de los autos eléctricos y no esperarse a que nos alcance el futuro. Explicó que a través de sus 48 oficinas en el extranjero y 42 en territorio nacional, esta organización se dedica a atraer inversión, especialmente en temas de innovación, de forma particular en el sector automotriz.