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(Excélsior) Las agencias EFE, AP y Reuters, informaron que el presidente Donald Trump regresó a Texas, en su segunda visita en una semana, para reunirse con damnificados de las inundaciones que devastaron buena parte de Houston, la cuarta ciudad de Estados Unidos.
En su visita del martes pasado, Trump fue criticado por no reunirse con las víctimas.
Acompañado de la primera dama, Melania Trump, asesores y algunos miembros de su gabinete, Trump llegó hoy a Houston, la ciudad más afectada por las inundaciones causadas por Harvey, un poco antes de las 11.30 hora local (16.30 GMT).
“Estamos contigo hoy, estamos contigo mañana y estaremos contigo cada día que pase después, para restaurar, recuperar y reconstruir”, escribió Trump en su cuenta de Twitter poco después de su arribo.
Además, el mandatario dedicó su mensaje semanal a las víctimas y afectados por el huracán, a quienes reiteró el apoyo del Gobierno en el largo proceso de recuperación:
“Estamos con ustedes en cada paso del camino. Les ayudaremos a recuperarse. Les ayudaremos a reconstruir. Les apoyaremos hoy, mañana y siempre”.
En escalas en Houston y Lake Charles, Louisiana, el sábado, el presidente piensa estudiar los daños, conversar con la gente y reunirse con los voluntarios.
Houston continúa anegada una semana después del impacto de Harvey, cuyas inundaciones, las mayores en la historia de Estados Unidos, han dejado más de 30 mil evacuados y al menos 50 muertos, además de una inmensa devastación en la costa del estado de Texas.
Trump prevé reunirse hoy en Houston con afectados por Harvey, voluntarios y autoridades locales, y después se desplazará al vecino estado de Louisiana, donde el ciclón, ya más debilitado, también ha dejado copiosas lluvias, inundaciones y destrucción.
En escalas en Houston y Lake Charles, Louisiana, el sábado, el presidente piensa estudiar los daños, conversar con la gente y reunirse con los voluntarios.
Desconsiderado
Esto es lo que faltó en el viaje a Texas del martes pasado, criticada como actitud que desentonaba con una visita presidencial a una población en crisis.
En Corpus Christi y Austin, Trump se reunió con rescatistas y las autoridades que coordinaban las tareas de recuperación con su gobierno.
El evento se caracterizó por un discurso espontáneo del presidente a sus partidarios frente a un cuartel de bomberos en Corpus Christi.

“Cuánta gente, cuánto entusiasmo”, dijo, en lugar de que el mandatario mostrara empatía o diera consuelo a los damnificados.
Trump se mantuvo alejado de Houston, el epicentro del desastre, para no perturbar las operaciones de rescate.
Pero los detractores dijeron que no supo expresar solidaridad con las familias de los muertos o las que perdieron sus viviendas.
La vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, subrayó que Trump planeaba dedicar tiempo a conversar con las víctimas el sábado.
Podría seguir el ejemplo del vicepresidente Mike Pence, quien visitó una iglesia dañada, ayudó a retirar escombros y abrazó a varias víctimas.