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La Jornada. Una victoria de Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, en la elección presidencial del próximo año “representaría un toque negativo temporal para los mercados financieros de México” y su impacto en la calificación sobre la solvencia crediticia del país, sólo será evidente una vez que implemente sus políticas, a principios de 2019”, afirmo Susan Knapp, directora gerente de Moody´s Investor Services.
“Los mercados financieros en Estados Unidos sí están preocupados por una eventual victoria de López Obrador”, afirmó Jaime Reusch, vicepresidente y analista senior de la misma firma financiera. “Si (el presidente de Morena) gana, va a haber un choque brutal de corto plazo, se disparará la cotización del peso y habrá volatilidad no solo en los flujos cambiarios sino en los de inversión”, añadió.
La carrera que terminará en la elección de un nuevo presidente en julio de 2018 se convirtió en uno de los temas centrales de la décimo octava conferencia anual de Moody´s Investors Service, que se realiza en la ciudad de México y que será clausurada por Jose Antonio Meade Kuribreña, secretario de Hacienda y Crédito Público.
“Una fuente clave de incertidumbre, más todavía que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), es la elección general a mediados de 2018, donde el candidato populista Andrés Manuel López Obrador está liderando las encuestas. Todavía resulta muy precipitado anticipar cómo afectará un eventual triunfo y aún no está definida la agenda política”, aseguró Knapp apenas al iniciar la conferencia titulada “El futuro próximo: política comercial y elecciones”.
Una victoria del actual dirigente de Morena en la elección presidencial del próximo año tendrá un impacto negativo en los mercados en el mismo mes de la elección, julio, aunque no es todavía evidente el efecto en la calificación de la deuda mexicana, que actualmente tiene grado de inversión con perspectiva estable, dijo Knapp en el foro.
“El mensaje clave es que hoy día nos mantenemos prudentemente optimistas, pero todavía existen desafíos. Mantenemos una postura cauta para México, aunque más optimista, dada la mejora en las perspectivas de crecimiento y la renegociación más benigna del TLCAN”, añadió.
El martes, la misma firma calificadora publicó un reporte en el que aseguró que la caída en la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto, debida en parte a acusaciones de corrupción, aumenta la probabilidad de un triunfo de López Obrador en la elección del próximo año.
Este miércoles, al inicio de su foro anual, Moody´s sostuvo que la próxima elección presidencial de México puede presentar un desafío más significativo para el perfil crediticio que el riesgo de fracaso de una renegociación del TLCAN y en el que sostuvo que López Obrador es conocido por su oposición a las reformas que fueron aprobadas durante la administración de Peña Nieto.
“La campaña populista podría postergar de manera significativa la implementación de reformas importantes, incluida la apertura del sector energético a la inversión privada. La transición política también puede desacelerar la inversión pública en infraestructura, ya que a la nueva administración le va a llevar tiempo establecer sus prioridades de infraestructura y desarrollar una serie de proyectos. Sería muy difícil que se produjera una completa reversión de las reformas que ya se han implementado, aunque es posible que haya una desaceleración en el proceso de liberalización que se encuentra en curso”, aseguró.
Las disparidades regionales y la informalidad económica generalizada también limitan el crecimiento de México y presentan desafíos para la baja productividad del país. Si el crecimiento de la productividad no mejora, las perspectivas de crecimiento potencial de México seguirán siendo demasiado bajas para cerrar las brechas de ingresos y productividad con los Estados Unidos, añadió.
Al mismo tiempo, las probabilidades de que las renegociaciones del TLCAN interrumpan las operaciones comerciales son bajas, y esto podría presentar una oportunidad para México. Moody’s no descartó por completo los riesgos para los exportadores mexicanos, especialmente en el caso de las empresas pertenecientes al sector de fabricación de automotores. Una renegociación desfavorable frenaría el crecimiento y provocaría efectos secundarios negativos para las economías locales de los principales estados exportadores del país. Sin embargo, las propuestas iniciales podrían, en efecto, estimular el desarrollo industrial, consideró.