No hay nada más lento que convertir a una sociedad en una sociedad lectora, requiere de un trabajo arduo, señaló en su conferencia magistral Marianne Ponsford, directora del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), en el marco del encuentro Puebla, Capital de Lectura.
Con la ponencia “Retos para pensar la lectura hoy en América Latina”, arrancaron las actividades de la iniciativa encabezada por la Secretaría de Cultura, que tiene como sede el Centro Expositor y de Convenciones de Puebla.
La maestra en Estudios Hispánicos en el University College de Londres, Inglaterra, ofreció reflexiones sobre el fomento a la lectura. Cuestionó por qué cuando hay inversión en bibliotecas, inversión en dotación y capacitación, inversión en planes nacionales de lectura, en encuestas que buscan medir el comportamiento lector, y sí hay un juicioso trabajo de mapeo de los recursos que tiene un país, parece que no suben demasiado los índices de lectura. “¿Será que estamos haciendo algo mal?”, exclamó.
La editora dijo que el principal reto que libreros y bibliotecarios tienen actualmente es el ser más y mejores lectores, si se quiere hacer promoción de la lectura. “Tenemos que saber qué lectura recomendar. No se comienza a ser lector por amar los libros, esa es la meta, ese es el premio final”, acotó.
Indicó que quienes aman la lectura sobre otras tantas actividades, tal vez han cometido el pecado de convertirse en evangelizadores fanáticos. “Somos culpables del desmesurado elogio al objeto libro, nos preguntamos si existe acaso un artilugio humano más extraordinario, pero eso lo comprendemos porque hemos leído mucho”.
En ese sentido, explicó, no hay un solo adolescente sensato en el mundo que crea que un libro le va a cambiar la vida antes de haber leído mucho. “Quienes nos dedicamos a la promoción a la lectura, hemos pensado sólo secundariamente. La idea de educar las pasiones es precisamente lo que hacen los adolescentes, hoy leen internet liberados del peso de tener que leer un libro, ahora leen sin parar sobre diferentes temas, de cosas que ignoramos las generaciones adultas.
“Los jóvenes están satisfaciendo su curiosidad de manera permanente y probablemente ya han comenzado su andadura como lectores liberados de la insoportable tutela evangelizadora del adulto, que sigue prometiéndole que un libro comprime el alma gloriosa de la humanidad”.
Quien fuera directora de la revista Arcadia, indicó que la lectura es la antítesis de la gratificación instantánea, e indicó que la madre es una muy buena aliada en el fomento a la lectura de los niños, por lo que cree que los planes de lectura en general de América Latina no se han sabido explotar lo suficiente.
“Nadie es más receptiva sobre el bienestar y los beneficios a la salud de un hijo que la madre. Es posible que no hayamos sabido decirles a las madres que leerle a sus hijos fortalece el entramado de conexiones neuronales”.
Agregó que también se está en deuda en incorporar más y mejor a la familia en la dinámica escolar y que los padres no deben dudar en que a los niños se les debe leer por las noches.
El encuentro Puebla, Capital de Lectura alberga las reuniones nacionales 2017 de los Encuentros de Mediadores de Salas de Lectura, de Bibliotecas Públicas y de Librerías, hasta el próximo 25 de agosto, en la capital de Puebla.

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