Imagen: supuestonegado.com

La ultraderecha militante, conformada por agrupaciones neonazis, KKK y las llamadas milicias, entre otros, festejaron como propio el triunfo de Trump. Su apoyo a la campaña fue explícito, y poco después de su victoria, un prominente grupo neonazi realizó una reunión en Washington donde sin rubor y frente a testigos celebraron con el brazo derecho extendido: el saludo nazi. Hace una semana realizaron el acto denominado Unir la derecha en Charlottesville, la mayor concentración de estos grupos realizada en años recientes.
Aunque Trump rehusó condenar a estos grupos durante su campaña, fue cauteloso en abrazarlos abiertamente. Esta misma tensión se atestiguó en su respuesta a Charlottesville, que ha desatado una crítica casi universal, incluyendo de la cúpula politica y empresarial de este país. Al ocupar la Casa Blanca, ha empezado a desilusionar a algunos militantes derechistas, quienes ya se suman a un creciente coro de ultraderechistas que expresan su desencanto por algunas concesiones de Trump. Otros no están contentos de que en su equipo de asesores y secretarios de gabinete haya gente en la que no confían, el más destacado –sobre todo para los antisemitas– es su yerno y poderoso asesor clave, Jared Kushner. El despido de Bannon nutrirá esto aún más.
La derecha extrema suele ser más visible para la gente por sus actos terroristas en Estados Unidos, desde la bomba que destruyó el edificio federal en Oklahoma City, en 1995, matando a 168 personas, así como las acciones de Timothy McVeigh y otros que eran integrantes de las llamadas milicias ciudadanas antigobierno que participaron en la toma armada de una instalación federal en Oregon, en enero de este año, donde los militantes declararon la guerra contra el gobierno federal y su disposición a ser mártires en la causa de defender la Constitución y sus derechos individuales. Todos los años hay múltiples incidentes, sobre todo de la ultraderecha cristiana contra mujeres, en torno al asunto del aborto, además de ataques contra minorías por grupos supremacistas blancos.
Los militantes ultraderechistas de este país han matado a más gente en Estados Unidos que todos los ataques terroristas atribuidos a musulmanes, según un informe del centro de investigación New America. Desde 2002 hasta finales de 2016, islamistas han lanzado nueve ataques que dejaron 45 muertos, mientras que los militantes derechistas han atacado 18 veces dejando 48 muertos. En Charlottesville cobraron una vida más. Sus objetivos han sido minorías, incluyendo mexicanos, proveedores de servicios de salud de la mujer (sobre todo en el caso del aborto), además de funcionarios públicos. Dicen que lo hacen para rescatar a Estados Unidos.
Agencias de seguridad pública en Estados Unidos consideran a los extremistas violentos antigobierno y no a musulmanes caricaturizados, como la amenaza más severa de violencia política que se enfrenta en este país, reportó un centro de investigaciones citado por Newsweek recientemente. Se han descubierto complots para matar a musulmanes (incluyendo un plan para decapitar a uno y subir a Internet el video), misiones de inteligencia para preparar ataques contra objetivos, y frecuentemente robar arsenales de armas, incluyendo bombas.
No todos congenian entre sí, y hay diversas corrientes, entre ellos supremacistas/neonazis (entre los más conocidos está el KKK), grupos antimigrantes radicales, fundamentalistas cristianos y otros que están motivados por la idea de que el gobierno federal es el enemigo que viola sus derechos y libertades individuales).
Hoy día existen 892 grupos de odio operando en Estados Unidos, reporta el SouthernPovertyLaw Center (SPLC), organización independiente que, entre otras cosas, se especializa en la supervisión y vigilancia de grupos de odio. Entre estos, SPLC informó en enero que el número de milicias en Estados Unidos se había incrementado por poco más de un tercio en 2015, de 202 en 2014 a 276 [para ver el informe y mapa: https://www.splcenter.org/hate-map], pero habíasólo 42 en 2008. Eso es un incremento mayúsculo respecto de los datos de 2014, pero también hay un incremento superior a 40 por ciento de grupos de odio antimusulmanes. En la categoríamás amplia de grupos antigobierno patriotas (no todos son de odio), el número es de 998.
SPLC señala que desde 2000 ha habido un incremento exponencial de grupos de odio, nutrido en parte por la inmigración latina y también por proyecciones demostrando que para mediados de siglo los blancos ya no seránmayoría en el país.
Algunos están convencidos de complots gubernamentales contra ellos, como la toma por asalto de tropas federales a veces apoyadas por fuerzas internacionales coordinadas por la Organización de las Naciones Unidas, otros se preparaban para una invasión militar… de Texas, por parte del gobierno de Barack Obama.
Hubo un incremento dramático en número y actividad de estas agrupaciones con la elección del primer presidente afroestadunidense en la historia, nutrido por narrativas de políticos y comentaristas de derecha en el sentido de que Obama no era estadunidense, sino un musulmán encubierto y, peor, un socialista. En ese contexto, se detectó un incremento de complots para cometer actos violentos dentro de Estados Unidos.
Algunas de estas agrupaciones apoyaron, o por lo menos utilizaron, la candidatura de Trump, incluyendo expresiones explícitas de apoyo de varios dirigentes del KKK, como el ex diputado federal David Duke y otros. La luz verde tácita, a veces abierta, a la violencia contra detractores de Trump, sobre todo manifestantes, además, los ataques verbales del candidato republicano contra comunidades musulmanas o de inmigrantes y minorías, ha generado mayor tensión, pero tambiénmás laxitud hacia la intolerancia de estas agrupaciones.
Las razones de su existencia son complejas, algunas están integradas por granjeros que han perdido todo, otras por blancos de clase trabajadora que también han visto un deterioro en su calidad de vida, mientras otros son parte de corrientes ultraderechistas cristianas con larga historia en este país.
Pero el fenómeno del surgimiento de Trump, combinado con la cuidadosa creación de una red derechista integrada a todos los niveles en el país, dirigida durante las décadas recientes por un reducido grupo de multimillonarios y, por otro lado, la existencia de fuerzas paramilitares ultraderechistas en Estados Unidos –aunque no están coordinadas ni necesariamente tienen relación entre sí– en conjunto representan tal vez la mayor amenaza a la democracia en la historia de este país.

(David Brooks. Corresponsal de La Jornada)

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