Imagen: teinteresa.es

Gran parte de estas maniobras de los Koch durante el juego político-electoral fueron canalizadas por conducto de Americanos por la Prosperidad (AFP, por sus siglas en inglés), que actúa en varios frentes, pero sobre todo en movilizar bases, y el Fondo de Acción de Socios de la Libertad, la principal entidad de acción electoral de los Koch.
A la vez, abiertamente informan que tienen una infraestructura de base permanente manejada por mil 200 activistas pagados en 38 estados de la Unión, según reportó The Hill. AFP dice tener en sus filas más de 2.8 millones de individuos movilizados en su red nacional.
Una de sus nuevas entidades es la Academia de Liderazgo de Bases (GrassrootsLeaders- hip Academy) que se dedica a capacitar militantes para las batallas político-electorales de AFP y desarrollar organizadores comunitarios para luchar por la libertad y contra las políticas progresistas y las narrativas falsas de la izquierda, según su sitio en Internet. Esta academia realizó o programó más de 116 sesiones de capacitación en 26 estados desde septiembre de 2015.
Otro proyecto reciente de los Koch es la llamada Iniciativa Libre, dedicada a promover los principios y valores de la libertad económica para empoderar a la comunidad latina estadunidense, para que pueda gozar y contribuir a una Américamás prospera. El sitio de Internet es bilingüe y sus lemas son gobierno limitado-oportunidades ilimitadas y capta tu sueño.
La fortuna de los Koch proviene de su imperio industrial centrado en hidrocarburos y papel, entre otros rubros. Koch Industries es la segunda firma privada (o sea, no está en las bolsas de valores) más grande del país, una de las empresas que provoca la mayor contaminación en esta nación –no por nada son uno de los principales promotores de los esfuerzos para negar el cambio climático.
El origen de la fortuna se debe al padre, Fred, quien recibió 500 mil dólares de Stalin por sus servicios en la construcción de 15 refinerías y un par de añosdespués su empresa ayudó a Adolfo Hitler a construir la tercera refineríamás grande de los nazis –produjo combustible para la fuerza aérea alemana durante la guerra, revela una extensa investigación de Jane Mayer, periodista de The New Yorker, en su libro Darkmoney, la historia de los multimillonarios detrás del surgimiento de la derecha radical.
El padre admiraba abiertamente a Alemania, Italia y Japón justo antes de la guerra y contrató a una nana alemana nazi para ayudar en la formación de sus hijos. Másaún, fue uno de los primeros miembros de la organización ultraderechista John BirchSociety –tan extrema que consideraba al presidente Dwight Eisenhower como un agente comunista. Los hijos no sólo fueron educados con esta visión, sino influenciados por el trabajo de Friedrich von Hayek, ideólogo del capitalismo puro y sin restricciones, algo que sigue presente en las corrientes promovidas por los Koch hoy día, y por pensadores anarquistas de derecha, o libertarios.
Mayer subraya que la meta de Charles Koch, quien tiene el perfil másideológico de los hermanos, es financiar una revolución libertaria en Estados Unidos, en la cual impuestos y regulaciones sobre empresas como Koch Industries serían casi nulos, o sea, fundamentalmente cambiar la dirección del país. Los Koch y sus aliados percibían a Reagan y gran parte de la cúpula del Partido Republicano como demasiado liberales. En 1978, Charles Koch afirmó: nuestro movimiento tiene que destruir el paradigma estatista que prevalece.
Para lograrlo, señala Mayer, construyeron una operaciónpolítica –una red plenamente integrada– para tomar el control de la política de Estados Unidos, incluyendo centros de investigación (el más conocido e influyente es el Cato Institute en Washington) entre toda una gama de proyectos para promover su filosofía radical (Charles dixit). Sólo su maquinaria política ya es quizá la más poderosa y amenaza con subordinar al propio Partido Republicano, escribe Mayer.
En un artículo, Mayer cita a Charles Lewis, director del Centro para la Integridad Pública, dedicado a investigar el papel del dinero en la política, quien comentó que los Koch están en otro nivel. No hay nadie más que haya gastado tanto dinero. La sola dimensión de eso es lo que los distingue. Tienen un patrón de violación de leyes, manipulaciónpolítica y ofuscación (…) nunca he visto algo igual. Son el Standard Oil de nuestros tiempos.

(David Brooks. Corresponsal de La Jornada)

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