El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consumó su afrenta a los afroamericanos e hispano y demostró de qué lado está al indultar al controvertido ex sheriff Joe Arpaio, condenado por un tribunal por sus prácticas contra los inmigrantes latinos en el condado de Maricopa, en el estado de Arizona.
“En sus tiempos como sheriff, Arpaio llevó adelante el trabajo de su vida de proteger al público del flagelo del crimen y la migración ilegal”, señala comunicado de la Casa Blanca sobre el sheriff de Maricopa durante 24 años.
El ex comisario de 85 años fue sentenciado por etiquetamiento racial que desacreditó sus patrullas entre los inmigrantes y un juicio penal por desacato al prolongar los patrullajes hasta 17 meses después de que un juez ordenó que desistiera.
Arpaio no se disculpa por su decisión de hace 11 años de enfrentar la llamada inmigración ilegal a pesar de que el caso de etiquetamiento costó a los contribuyentes 84 millones de dólares en gastos legales y la acusación que podría enviarlo a la cárcel, pero que hoy Trump rechazó.
Total, a Trump no le importó hacer esta afrenta a los afroamericanos e hispanos que seguirán siendo víctimas del racismo.