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Emilio Lozoya Austin, reviró a sus acusadores: ‘He ganado mi patrimonio lícitamente, fuera del gobierno’’, y en referencia al supuesto soborno de 10 millones de dólares de la empresa brasileña Odebrecht, contundente afirmó: “a mí no me corrompieron”.
Informó La Jornada que durante rueda de prensa tras acudir a la Procuraduría General de la República, el ex director de Petróleos Mexicanos se dijo inocente de las imputaciones que se le hacen, y señaló que no existe una sola prueba de que recibiera dinero.
Durante una hora, afirmó que no son suyas las cuentas en bancos que se le atribuyen y cuando una reportera le preguntó por la propiedad de un departamento en Nueva York, devolvió: ‘‘Si me demuestra que es mío, le regalo la mitad’’.
En un salón del hotel María Isabel Sheraton, de Reforma, Lozoya estuvo flanqueado por sus abogados, Javier Coello Trejo y su hijo, Javier Coello Zuarth, quienes señalaron que la PGR no le atribuye ningún delito.
‘‘En ninguna parte de la carpeta aparece el nombre del licenciado Lozoya. Sólo recortes de prensa y jurídicamente, señores, eso no tiene valor’’, dijo Coello Trejo.
Como encargado de la lucha antinarcóticos con Carlos Salinas de Gortari, a Coello Trejo se le conoció como el Fiscal de hierro. En ese sexenio, el padre de Lozoya Austin, Emilio Lozoya Thalmann, fue secretario de Energía.
Los Coello anunciaron –y Lozoya Austin lo avaló– una denuncia en contra de Odebrecht por involucrar al ex titular de Pemex en un probable caso de corrupción para obtener contratos millonarios. Coello Trejo resaltó que Lozoya ‘‘está en México y vive en México; no lo voy a amparar, porque el que nada debe, nada teme’’.
Lozoya admitió que conoce a Luis Alberto de Meneses Weyll quien, junto con LuizMameri e Hilberto da Silva, lo ha señalado de aceptar 10 millones de dólares. Sin embargo, sostuvo que su relación con De Meneses Weyll fue como la que llevó con ‘‘muchos empresarios previo a mi encargo en Pemex’’.
Según la información publicada por el periódico OGlobo, en sus declaraciones ante la justicia de Brasil, De Meneses señaló que conoció a Lozoya durante la campaña presidencial de 2012 y fue éste quien le aconsejó asociarse con la empresa Construcciones Industriales Tapia para participar en la licitación de una nueva refinería en Hidalgo.
En el testimonio de De Meneses, éste dijo que cuando parecía evidente que el PRI ganaría las elecciones y Lozoya ocuparía un cargo en el gabinete, le entregó 4 millones de dólares como ‘‘anticipo’’.
Ayer, el ex funcionario dijo: ‘‘En 2012 participé absolutamente convencido del proyecto de Enrique Peña Nieto, sin saber si formaría parte del equipo de gobierno. Mi función en la campaña era la relación con instancias internacionales, pero jamás estuve a cargo de ningún aspecto administrativo. Es una absoluta especulación que se supiera que ocuparía un cargo y a qué tipo de institución me iban a invitar a sumarme’’.
Lozoya Austin justificó que los contratos a Odebrecht no fueron asignados directamente por él como titular de Pemex, sino que en el proceso de licitación participaron distintas instancias de la petrolera mexicana, y tuvieron el aval de las secretarías de Hacienda, Energía, Economía y la Función Púbica.
‘‘Es absolutamente imposible que esa decisión la tomara una sola persona, aunque fuera el director general, pues hay múltiples candados’’, dijo.
Expresó que en el caso de la licitación de la obra Construcción de accesos y obras externas para el proyecto de aprovechamiento de residuales en la refinería Miguel Hidalgo, en Tula, Hidalgo, dos de las empresas finalistas se retiraron y una de éstas, ICA Fluor, envió un oficio a Pemex Transformación Industrial –exhibido ayer por Lozoya–, donde la compañía avisó que desistía porque, de ganar el concurso, tendría que haber recurrido a subcontratistas. El resultado fue la adjudicación directa a Odebrecht.

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