Puebla, Puebla.- Para Simitrio Quezada, coordinador estatal de Bibliotecas Públicas del estado de Zacatecas, más que dar discursos, se deben crear verdaderas bibliotecas y capacitar a los bibliotecarios, para entonces hablar sobre prácticas lectoras.
El difusor cultural participó en el diálogo “Prácticas lectoras en espacios públicos”, realizado en el marco del encuentro Puebla, Capital de Lectura. Ante bibliotecarios, promotores de lectura y libreros comentó que una biblioteca no la hace un edificio, ni los libros o los lectores, sino las actividades.
Dijo que tanto bibliotecarios como promotores de lectura tienen varios desafíos, entre ellos aumentar el número de usuarios en las bibliotecas, elevar las emisiones de credenciales de préstamo a domicilio, replicar bibliotecas modelo integradas con hemeroteca y ludoteca, buscar recursos, renovar acervos y promover el acercamiento a éstos.
En su opinión uno de los principales desafíos es la capacitación del personal bibliotecario, quienes deberían formar usuarios que sean capaces de buscar por sí mismos la tarea y sepan utilizar programas o ficheros, y no dejen de asistir a la biblioteca.
Indicó que una de las acciones para hacer que de las bibliotecas un espacio que invite a la gente a visitarlo es el realizar actividades fuera de ella, y que funcionen también como centros culturales en los que haya exposiciones, presentaciones de libros, conferencias, y cine clubs.
Agregó que la clave para alcanzar lo mencionado es el trabajo en equipo y que los coordinadores de bibliotecas no se encierren en sus oficinas, y sólo cubran un horario. “Las bibliotecas siempre brindarán la oportunidad de promover la lectura, estén como estén y sean del tamaño que sean”, puntualizó.
En el diálogo, mediadores de salas de lectura, libreros y promotores compartieron experiencias en la práctica de fomento a la lectura. María Teresa Pérez Cruz, se refirió a algunas de las vividas en la Biblioteca Pública Alejandro Aura del FARO de Oriente de la Ciudad de México, en la que funge como coordinadora.
Dijo que lo importante de ese espacio es el generar experiencias significativas y que se han vinculado a diferentes programas de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas para ofrecer a sus usuarios otras posibilidades de acceso a la lectura y a su formación.
“No podemos echar las campanas al vuelo y tener discursos triunfalistas, el fomento a la lectura no es tarea fácil, requiere recursos, pero sobre todo entusiasmo, dedicación y paciencia”.
Señaló que es difícil convencer a la población de sus virtudes si ven que los libros son aburridos y difíciles de entender, por ello todas las actividades y servicios que se prestan la biblioteca Alejandro Aura se vinculan con los usuarios de manera sutil.
“Los usuarios más renuentes encuentran atractivas las actividades que mezclan la computadora con la lectura, o la poesía con la música. La escritura adquiere un significado cuando podemos expresar nuestras ideas y experiencias a través de los talleres de escritura, todo se realiza para ligarlos permanentemente a los libros, a la lectura y a la biblioteca”, indicó.
Destacó que en la biblioteca a su cargo se han realizado diversas actividades, entre ellas tertulias, presentaciones de libros, encuentros de escritores, performances, recitales, lecturas en voz alta, narraciones orales, talleres de escritura autobiográfica, narrativa y poética, círculos de lectura, conferencias, concursos de cuento y poesía, muestras gráficas, cine y homenajes anuales. Finalmente dijo que para lograr bibliotecas públicas funcionales se requiere de gente apasionada.
Por su parte María de Lourdes Cortez, de la Biblioteca Biulú, compartió que el pertenecer al Plan Nacional de Salas de Lectura le ha despertado la sensibilidad hacia las características particulares de la lectura y el libro.
“Me he hecho una lectora voraz de mi realidad social, de las necesidades familiares, las urgencias en las escuelas y de las necesidades personales que mueven a la gente a buscar respuestas en las lecturas”.
Comentó que su etapa de mi vida como librera ha sido intensa y le ha traído los mejores amigos, pero sobre todo le ha permitido adquirir el mayor conocimiento sobre sí misma.
“He conocido mis límites y alcances, he contribuido a mi construcción y reconstrucción personal y sí con ello contribuyó a la economía, genero empleos y aporto a la cultura y educación de mi ciudad, me doy por bien servida”, puntualizó María de Lourdes Cortez.