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No es una novedad, ni debe ser motivo de preocupación, no es la primera ocasión en que el gobierno estadounidense alerta a sus connacionales sobre los riegos de viajar a destinos mexicanos, aunque en esta ocasión lo hace con un grado de mayor precisión.
Evidentemente se trata de una acción orientada a causar estragos en la economía nacional y presionar, en el plano político, por lo que como sociedad debemos actuar con mesura, más allá de la posición limitada a las expresiones verbales que pueda adoptar el sector gubernamental.
Las alertas lanzadas en el pasado, afectaron los ingresos del sector, pero los integrantes de la industria turística, preponderantemente el sector privado, han sabido sortear los inconvenientes.
Las cifras oficiales muestran a una industria diversificada, que ha superado el estigma que limitaba el desarrollo del turismo al sol y la playa para fortalecer otros rubros, pero sobre todo alentar a los vacacionistas nacionales.
Sin embargo, hay que considerar el panorama que se presenta.
La alerta lanzada por el Departamento de Estado de la administración Trump a sus connacionales sobre las localidades y rutas que representan un riesgo potencial para su integridad no es cuestión menor.
El turismo es un sector de la economía que ha crecido y se ha consolidado, como uno de los pilares de las finanzas nacionales que compite tanto con la venta de petróleo como con las divisas y las exportaciones por ocupar el primer lugar.
No son pocas las familias y sectores de la economía regional que dependen de la denominada industria sin chimeneas.
Las arcas de estados como Guerrero y Quintana Roo, se sustentan en gran medida con los recursos que fluyen por vía del turismo que va más allá del arribo de visitantes por vía aérea con la abierta intención de vacacionar. Rubros como el turismo de crucero y la realización de congresos y convenciones han crecido de manera significativa.
De ahí que no solo el secretario De la Madrid, sino gobernadores como Alejandro Murat salgan al paso para tratar de proyectar una imagen favorable.
Sin embargo, por desgracia para ellos y para México en general, hay que reconocer que la abierta percepción de inseguridad que priva por la comisión de delitos de diversa índole, así como por la operación de cárteles del crimen organizado, abonan en contra.
Ante ello, los integrantes del sector tienen el reto de desarrollar acciones que permitan no solo fortalecer el mercado externo, sino sobre todo el interno.