Imagen: proceso.com.mx

Emilio Gamboa pretendió jugar el rol de gran destapador, en un ejercicio que resultó estéril, aunque le permitió por un momento atraer los reflectores de la opinión pública.
El proceso sucesorio está en marcha y no depende del juicio y talante de personajes como Gamboa.
Durante la reciente Asamblea priista quedó más que claro que el priismo volvió a su mejor época, con el reconocimiento de la figura presidencial, como el primer priista y máximo dirigente de las huestes tricolores.
La fuerza roja que permitió recuperar la Presidencia de la República en 2012, está viva y se ha fortalecido. El priismo se rige por la línea dictada por el jefe máximo, el líder supremo cuya voluntad no admite oposición y ha sido capaz hasta ahora de vencer todos los obstáculos.
La percepción de la influencia presidencial que se dejó sentir en el pasado reciente con las maniobras realizadas para el arribo en primera instancia de Enrique Ochoa Reza, seguido de Claudia Ruiz Massieu a las dos posiciones máximas de la dirigencia nacional priista, así lo anticipaba.
La época del gran elector, el poder omnipresente y plenipotenciario del primer priista del país está de regreso.
La operación del tapado si bien, con los años ha sufrido algunos ajustes, se mantiene vigente y con la eliminación de candados, otorga al ciudadano presidente el margen de maniobra necesario para elegir a quien ostentará la candidatura presidencial priista.
Los eventuales aspirantes José Antonio Meade, Luis Videgaray, Aurelio Nuño y José Narro asumen el rol, se apegan al discurso del compromiso con la tarea encomendada y la espera de los tiempos.
Sin embargo, el placeo en diversos foros y localidades del país, del que comienza a ser objeto Meade Kuribreña, pueden tomarse como un indicador de que por el momento es el que cuenta con mayores posibilidades de ser ungido con la candidatura presidencial.
Al fin y al cabo, será hasta el próximo 8 de septiembre cuando arranque legalmente el proceso electoral y la definición de la candidatura puede concretarse en el último bimestre del año, lo que dará tiempo para que se apruebe el denominado paquete económico, con lo que quedará zanjado el obstáculo que podría impedir su designación.
En los próximos días y semanas, como sociedad comenzaremos a apreciar el repliegue de quienes serán descartados para dejar que los reflectores se centren en el agraciado, como un elemento natural.
No hay más, con hechos se establecerá a los ojos de la opinión pública cual es la estrella que crece y las que languidecen, como efecto de la disciplina política y partidista, en pos de la unidad.
De ahí que ejercicios como el realizado por Gamboa, salgan sobrando. Lo importante es ver cómo opera el gran elector, dentro de la trama de un PRI que cambio para seguir siendo el mismo, pero con esquema modernizados.

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