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La Jornada informó que Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, anunció que la Medición de la Pobreza 2016 se hará con un modelo estadístico y no con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh), ya que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) continuó con los cambios que hizo a ésta en 2015, que impidieron la presentación del informe el año pasado.
“Con esto se rompe la serie histórica que empezó en 2010 con la encuesta, pero será posible hacer el reporte con esa nueva base de datos”, señaló.
Apuntó que el elemento de alerta más importante es que no es posible (y sería irresponsable) medir la pobreza con la Enigh 2016, pues no es comparable con otros años y se condenaría el uso político de las cifras, incluso si el gobierno lo presenta en el próximo informe. La Enigh no está mal, precisó, lo malo sería utilizarla para medir la pobreza. Detalló que se reportaría una pobreza muy baja y esto es muy tentador.
El lunes el Inegi divulgará la Enigh y el Modelo Estadístico para la Continuidad del Módulo de Condiciones Socioeconómicas (nuevo instrumento), que el Coneval utilizará en conjunto para medir las carencias sociales y el ingreso, rubros en los que se basa la Medición de la Pobreza 2016, la cual será presentada el 30 de agosto.
Precisó que a partir de la Enigh el Coneval calculará la evolución de las carencias sociales (educación, salud, alimentación, servicios y calidad de la vivienda y seguridad social), mientras el ingreso se obtendrá del modelo estadístico, el cual retoma información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (Enoe), que incluye datos consistentes con la evolución del ingreso que había medido la Enigh hasta 2014.
Durante un taller sobre medición de la pobreza dirigido a medios, Hernández Licona recordó que en la información de la Enigh que el Inegi presentó el año pasado, el ingreso resultó extraordinariamente alto. Asimismo, informó que hubo cambios en el levantamiento de la encuesta, por lo cual no pudo compararse con los reportes anteriores y no se presentó la Medición de la Pobreza 2015. Ahora el Inegi continuó con los cambios, hizo una muestra mayor y esto conlleva el rompimiento de la serie histórica y que comience otra, sostuvo.
El Coneval no se opone a los cambios, pues hay que mejorar la forma de realizar las cosas, pero no se puede medir la pobreza con esta nueva serie, añadió. Si se le mide con esta encuesta habría una pobreza muy baja en relación con lo histórico, indicó. La solución en esta ocasión fue elaborar una base de datos con ingresos y variables consistentes con los años previos, con lo que el Coneval podrá concretar la evaluación de la pobreza 2010, 2012, 2014 y 2016, y se dialoga con el Inegi para definir lo que se hará para 2018, apuntó.
Recordó que el año pasado “no estábamos dispuestos a medir la pobreza con un ingreso claramente diferente a lo que decían otras variables. Ahora, con este modelo estadístico se puede hacer, porque el ingreso es consistente con otras variables de la economía, ya que retoma el ingreso laboral de la Enoe”.
Explicó que tras la presentación de la Enigh, el Coneval usualmente esperaba 10 días para dar la cifra de pobreza, pero es demasiado tiempo, y son más razonable unos dos días, para evitar el uso irresponsable de las cifras. Agregó que la idea es sentar la institucionalidad de la medición de la pobreza por 10 años, y cuando se cumpla ese periodo se planteará modificarla.

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