Alejandro Villegas

El ciudadano presidente no está dispuesto a sujetarse a las reglas que normaron el comportamiento de sus antecesores en procesos electorales y acude al TEPJF, en busca del aval que le permita dar continuidad a su proselitismo.

Y lo hace, en compañía de Morena, su partido, el instituto político que lo postuló para llegar a Palacio Nacional y que tanto se afanó, en su momento, como lo hizo él desde su papel como impulsor de un nuevo proyecto de nación, en exigir que el titular del Ejecutivo y funcionarios públicos se mantuvieran al margen del proceso electoral.

No hay que olvidar que el hoy ciudadano presidente, desde la oposición exigió en su momento el cumplimiento a pie juntillas de las normas sobre las que hoy intenta pasar.

A fin de cuentas, no cabe duda que el ejercicio del poder cambia a las personas.

Solo es cuestión de repasar la conducta del máximo tribunal, en materia electoral, para concluir que sus integrantes de alguna forma u otra terminarán por conceder la razón al ciudadano presidente, con lo cual tendrá carta abierta para dar rienda suelta a su participación directa mediante arengas y descalificaciones, en el proceso electoral, desde Palacio Nacional.

Vacuna

La pretensión de representantes de los partidos de oposición, en San Lázaro, de llamar al ciudadano presidente a no dar un uso político electoral a la aplicación de la vacuna contra el COVID-19, fue frenada por la mayoría morenista.

Como en los mejores tiempos de la aplanadora priista, las huestes morenistas, demostraron que no están dispuestos a ceder un ápice de espacio político a los opositores, por más que sus posturas sean coherentes y políticamente correctas.

Ante todo, el respaldo irrestricto al ciudadano presidente, lo que pone en evidencia lo que antaño la oposición llamó servilismo.