Alejandro Villegas

El ciudadano presidente desestima la inteligencia social, al enunciar los que considera como los principales obstáculos de su gestión, en el primer tercio de su sexenio.

Y con ello, pone de manifiesto de nueva cuenta la ligereza de su apreciación, aunado a la pretensión de desviar la atención de la situación crítica que priva en el país, que se aprecia, en primer lugar, en la calidad de vida de la población y la no disminución del número de mexicanos en situación de pobreza.

En tanto que está aunado a  la proyección, poco creíble de que, en el primer trimestre de 2021, el país logrará remontar la situación económica para volver a un horizonte similar al que prevalecía antes del inicio de la pandemia, como si todo se fuera a resolver por arte de magia, por un simple decreto verbal emitido desde palacio nacional por el ciudadano presidente.

Los obstáculos enunciados por el ciudadano presidente (pandemia, crisis económica, crítica de los medios y los conservadores), permiten apreciar lo precario de su visión y percepción, porque deja de lado, entre otros rubros, la inseguridad, la actuación de los grupos criminales, el desempleo y el abasto de medicamentos que se perciben en el país.

Sin duda, la visión del ciudadano presidente y la proyección que realiza del país ideal, bajo su guía, están por decir lo menos incompletos.

Obras

El segundo paquete de proyectos que presentó el ciudadano presidente de la mano de la iniciativa privada, si bien es positivo, la realidad es que no se puede equiparar con el proyecto de reactivación económica de largo plazo que requiere el país.

Los puestos laborales permanentes aunados a un ingreso acorde con las necesidades sociales, así como la reactivación de los sectores que se han visto mermados como consecuencia de la pandemia, tales como escuelas y salones de fiestas, en concreto, el retorno a un movimiento económico normal, es lo que se requiere.

Pero de acuerdo a proyecciones serias, el país requerirá de algunos años, al igual que el resto de las economías del mundo, para lograr una recuperación plena.

Por tanto, hay que ubicar a los paquetes de proyectos que tanto presume el ciudadano presidente en su justa dimensión, pero sobre todo considerar que con esa acción se demuestra que el ejercicio del gobierno no puede desligarse de la actuación de la iniciativa privada. Sin capital privado, poco puede hacer el gobierno, por más que el ciudadano presidente esté al frente, con una actitud mesiánica.