Alejandro Villegas
La desestimación del caso Cienfuegos por parte de la administración Trump, hiede a un regalo al ciudadano presidente, para que levante en todo lo alto su bandera de combate a la corrupción.
Sin embargo, el hecho de que la carpeta de investigación, los datos primordiales, en los que sustentará la eventual acusación contra el general Cienfuegos fueron proporcionados por la administración Trump.
Es claro que no se trata de una deportación o extradición, se uso un recurso diplomático para que luego de la desestimación por parte de la justicia estadounidense, elementos de ese país amablemente acompañen al general Cienfuegos durante su trayecto para que ingrese como cualquier ciudadano a territorio nacional, y en su caso, la FGR opte por detenerlo o iniciar un proceso formal en su contra.
Sin embargo, todo ello, no garantiza que sea culpable o vaya a ser procesado, mucho menos que en el futuro la justicia estadounidense pretenda actuar en su contra.
La pretensión inicial es que sea juzgado por la justicia mexicana, que de entrada deberá demostrar que puede procesarlo al margen de la justicia militar, como sucedió en su momento con el general Gutiérrez Rebollo.
A fin de cuentas, la administración Trump le entregó al ciudadano presidente un regalo candente que puede explotar en términos mediáticos, como lo he hecho en los casos de Rosario Robles, Emilio Lozoya y César Duarte, sin arrojar resultados de fondo, porque lo que se ha apreciado hasta ahora es mero efectismo mediático.
Decesos
México se aproxima rápidamente a los cien mil decesos por COVID-19 y rebasa el millón de contagiados.
La pandemia, con su rebrote está a todo lo que da, no solo por el clima, sino también por la indisciplina social ante la que el ciudadano presidente se niega a imponer medidas coercitivas, como ya lo han hecho algunas administraciones estatales.
La apuesta del ciudadano presidente es arriesgada, quizá porque, a fin de cuentas, los muertos los pone el pueblo bueno, y él solo arriesga algo de su capital político, en cuya solidez confía a grado extremo.