La crisis económica y social derivadas de la pandemia de COVID-19, por más grave que se aprecie, no logra sacar de concentración al ciudadano presidente quien mantiene intocados sus proyectos prioritarios y programas sociales.
Ni siquiera la aceptación del ciudadano secretario de Hacienda del tamaño de la crisis que se enfrenta y el fin de los guardaditos, oscurecen el panorama positivo en el que el ciudadano presidente aprecia una recuperación rápida y hace cuentas alegres, como aquella lechera de la fabula.
Confiado, en que a él, no se caerá el recipiente y podrá cumplir con sus sueños.
En tanto, el Legislativo como cada año, se encuentra en el foco de atención de la opinión pública por la asignación de los recursos, en un esquema modificado en la actualidad por los gobernadores que conforman la denominada Alianza Federalista.
Los ajustes en el gasto público, hoy más que nunca están en la mente de la colectividad, que entre otras dudas, aún no tiene claro de dónde saldrán los recursos que se requieren no sólo para adquirir y suministrar la vacuna para el COVID-19 cuando la haya, sino también para hacer frente al gasto contingente del sector salud, como consecuencia de la atención brindada a los enfermos de coronavirus.
El confinamiento que una gran parte de la sociedad pensó que sería leve, se transformó al momento, en un semestre complejo que impactó no sólo el comportamiento social, sino también la calidad de vida de la población y por supuesto la economía en general.
Sin embargo, el ciudadano presidente se mantiene concentrado en sus temas, con un marcado énfasis en el combate a la corrupción y las criticas al pasado.
Combustibles
Con la reactivación social y económica, el precio de los combustibles, volvió al alza, en un comportamiento alejado de todo control oficial.
El precio de gasolinas, diésel y gas, lo fija el mercado no el sector oficial, lo que más temprano que tarde impactará de manera seria la economía nacional.
Y al parecer lo único que hace la administración federal, a través de la Profeco, es solo fungir como un árbitro silente, en una acción que muy poco contribuye a regular el precio en el mercado de los combustibles.
Pero que tal cuando el ciudadano presidente asumió como una determinación suya la reducción de precios que operó el mercado de los combustibles de manera natural.