El programa de educación a distancia, Aprende en Casa, que se implementó en México durante el receso escolar por COVID-19, mostró el potencial de una estrategia de aprendizaje que utiliza la televisión y materiales audiovisuales, por lo que su enfoque puede ser transferible a otros países, particularmente si tienen experiencias previas en televisión educativa, señaló la Directora de la Fundación Ceibal, María Florencia Ripani.
Detalló que las líneas de implementación de México, que implicaron el uso de diversos medios, recursos y servicios complementarios como radio, materiales impresos, contenido en línea y capacitación de docentes, así como asociaciones público-privadas, podrían desarrollarse fácilmente en el futuro y ser adoptados por otros países en un escenario post-COVID.
El Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, ha señalado que Aprende en Casa, fue un programa que se diseñó de manera amplia, que no hubiera sido posible sin el apoyo del magisterio y que fue un ejercicio inclusivo y equitativo, en el que siempre se pensó en las condiciones diversas del país y en las personas con discapacidad.
Dentro de la serie Continuidad Educativa durante la Crisis del Coronavirus, impulsada por el Banco Mundial y la OCDE, entre otras organizaciones, María Florencia Ripani asegura que recurrir a soluciones tecnológicas tradicionales y accesibles podría ser una alternativa, en tanto se tenga la disponibilidad de acceder a recursos más sofisticados.
En el trabajo, en el que también participó la Coordinadora de Proyectos e Investigación de la Fundación Ceibal, Alessia Zucchetti, agregó que, en algunos contextos, la combinación de televisión educativa con radio y educación en línea, podría ser una solución potencial para garantizar la continuidad pedagógica.
Las autoras recomendaron tener en cuenta algunos puntos clave para una adaptación exitosa:
1. Explorar la disponibilidad de material audiovisual, de radio y digital en la propia organización y con socios potenciales, para cubrir el plan de estudios específico.
2. Analizar la infraestructura y las posibles redes para enviar contenido (TV, radio y en línea).
3. Considerar medios de envío accesibles para estudiantes, familias y maestros, incluidos los grupos vulnerables.
4. Seleccionar la plataforma con el mayor potencial para llegar a la comunidad educativa y planificar en consecuencia, integrando medios complementarios.
5. Segmentar el público objetivo e identificar recursos relevantes, de acuerdo a la plataforma seleccionada.
6. Involucrar a los maestros, padres de familia, líderes escolares y autoridades regionales, en el proceso de diseño e implementación.
7. Hacer que la experiencia de aprendizaje sea agradable (los estudiantes que aprenden desde casa necesitan más motivación).
8. Construir asociaciones con organizaciones públicas y privadas, nacionales e internacionales.
9. Crear una estrategia clara y organizada con los recursos disponibles, incluido un plan para evaluar los resultados del aprendizaje.
10. Monitorear el programa y hacerlo flexible para hacer los ajustes necesarios.
Finalmente, las autoras destacaron que en un mundo cada vez más complejo e impredecible, las alianzas pueden contribuir al trabajo en cooperación con distintas organizaciones, públicas y privadas, que podrían proporcionar algunos de los recursos que los servicios educativos necesitan y no pueden obtener por sí mismos.