El ciudadano presidente reta a sus adversarios y ante la crítica social conmina a sus detractores a no comer ansias.
Recuerda que someterá la continuación de su mandato a las urnas, en lo que puede ser un exceso de confianza que mostrará con claridad si mantiene el apoyo del pueblo bueno, o si son más quienes están en contra de sus decisiones.
Mediante el discurso trató de superar las manifestaciones que se llevaron a cabo en varios estados en su contra, para pedir que se separe del cargo, dejando de lado que esas expresiones no pueden ser ignoradas.
Ciertamente en la elección de 2018 obtuvo el apoyo social mayoritario, pero quiera aceptarlo o no ese escenario no es eterno, y el destino de su trayectoria política por el momento es incierto.
Además, el ciudadano presidente olvida la forma en que se comporta la oposición en todo país o sistema político.
Bien haría en recordar las ocasiones en que organizó pretendidas consultas y colecta de firmas para pedir la salida de algún funcionario de altísimo nivel, o la presentación de denuncias que promovió y realizó desde la oposición.
Evidentemente, el ciudadano presidente se niega a reconocer que la situación social, por el momento, no le es tan favorable como estima y que los resultados de la elección intermedia, antes que la consulta de revocación de mandato le externarán de manera clara el nivel de aprobación a su gestión.
Enfermedad
La especie de que el ciudadano gobernador de Puebla estaba hospitalizado, obligó al desmentido.
Su área de comunicación social operó, aunque de forma imprecisa, porque no se puede negar ya que es público que el ciudadano gobernador está enfermo y el padecimiento que le aqueja durante su etapa como senador le llevó a la amputación de una pierna, amén de que mermó su salud.
Simple y sencillamente se debió hablar con claridad y subrayar que su estado de salud es estable.
Incluso, como se sugirió en redes sociales, lo deseable hubiera sido que el ciudadano gobernador diera un paso al frente para emitir un video breve, en el que informara sobre su estado de salud, pero su ausencia dejó más dudas que certezas en el sentir social.
La estrategia informativa para el manejo de crisis no fue del todo acertada. Ya se percibirá la realidad durante los próximos días, pero lo cierto es que las y los poblanos eligieron a un gobernador enfermo y para ello no hubo impedimento legal, al tiempo que desde la etapa de transición comenzaron a manejarse escenarios en torno a su eventual relevo.