El optimismo de ciudadano presidente ante el panorama económico y los pronósticos adversos, es envidiable, porque trata de frenar lo inevitable con saliva.
Su actitud positiva, sin duda es envidiable, toda vez que decide poner buena cara ante el mal tiempo, pero eso en nada contribuirá a mejorar el panorama.
Las mexicanas y los mexicanos requerimos acciones concretas que se traduzcan no sólo en la recuperación de los empleos, sino de la economía en general.
Frente al panorama económico que afecta no sólo a México, sino al mundo entero se requiere algo más que cara dura para mantener una postura optimista y apostar por una pronta recuperación.
Más temprano que tarde, los hechos se encargarán de mostrar que tan equivocado está el ciudadano presidente. La economía, no es el pueblo bueno al que se puede controlar con discursos.
Estable
Las declaraciones de los encargados del sector salud no tienen punto de comparación. Varían de un día a otro, para capotear el temporal. Las ajustan de acuerdo a sus necesidades.
Ahora dicen que no se ha llegado al pico de la pandemia, y lo que se aprecia es un comportamiento estable.
O sea que ya no saben de qué manera explicar que el COVID-19 llegó para quedarse y afectará a la población mexicana, por un tiempo que aún no se puede definir.