La cifra récord de 424 decesos, el miércoles 20 de mayo, permite establecer de vote pronto que aún estamos en el pico de la pandemia, con lo que la aseveración del ciudadano presidente de que se había domado a la misma, cae por sí misma.
Y por decirlo de una mala cortés, evidencia las imprecisiones en que ha incurrido la administración del ciudadano presidente en el manejo de la propagación de la pandemia de COVID-19.
Evidentemente los pronósticos oficiales, presentados de manera general por el ciudadano subsecretario López Gatell, han sido poco acertados.
A estas alturas cuando hay mucho trecho por recorrer, hasta donde se aprecia desde el plano ciudadano, ya se rebasaron los 6 mil decesos que se había calculado como un máximo, al ubicarse en 6 mil 90.
De la misma forma, la determinación sobre el retorno a las aulas y el fin del ciclo escolar, tampoco se pudo concretar, al igual que el fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia que al menos en la Ciudad de México se prolongará hasta el 15 de junio.
Y que decir del establecimiento de un semáforo para el retorno a las actividades y su mantenimiento, que en primera instancia fue presentado por el gobierno federal, a cargo del ciudadano presidente, para ahora tener su primera adaptación oficial por parte del Gobierno de la Ciudad de México.
Fines de Semana
A la callada, el ciudadano presidente tuvo que dar su aval para que el ciudadano secretario Torruco anunciará que se mantendrán los fines de semana largo, por sus evidentes beneficios para industria sin chimeneas, así como se gestionará con la SEP la posibilidad de que ceda algunos días para armar al menos un fin de semana largo adicional.
Así, por lo pronto, la pretensión del ciudadano presidente de terminar con los gloriosos puentes vacacionales, tendrá que esperar un mejor momento para su materialización.

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