Los pronósticos de organismos internacionales, en torno al comportamiento de la economía, de nueva cuenta contrastan con los parámetros presidenciales que sólo él reconoce y avala, al momento, para medir el bienestar social.
Y, por ende, apoyar la consolidación de la 4T como una etapa de transformación social que merece el reconocimiento de la colectividad.
Evidentemente, a diario, el ciudadano presidente trata de utilizar el recurso verbal para dar por superada la pandemia, e incluso llega al extremo de plantear que solicitará a la autoridad sanitaria su aval para reiniciar sus giras de trabajo por el interior del país.
Ello, por supuesto, fiel a su tradición sin comprometerse a observar o enunciar al menos los protocolos o lineamientos que deberán seguirse en la organización y realización de los eventos que encabece.
A estas alturas del partido y con la mira puesta en los resultados de la elección intermedia, el ciudadano presidente está más que urgido de convencer a la población de que se superó la etapa más severa de la pandemia, gracias a las medidas adoptadas, a la espera del respaldo del respetable.
Educación
Mal y de malas el ciudadano gobernador de Puebla, no sólo por lo equivocado de sus declaraciones en torno al COVID-19, y la forma en que se ha conducido con los representantes de los medios de comunicación que participan en sus videoconferencias, sino ahora por las criticas en torno a la Ley estatal de Educación.
Sin duda, todos aquellos que se sienten agraviados tienen el derecho de criticar y utilizar los recursos a su alcance para tratar de revertir a controvertida legislación, por lo que bien haría el gobernante de la triste figura en dejar de combatir molinos de viento para dejar que los procesos derivados de la inconformidad sigan su curso, a la espera por supuesto de que se imponga el estado de Derecho y la razón, en lugar de arremeter contra sus detractores.
A fin de cuentas, México y en consecuencia Puebla, vive en un marco de derecho y democracia, no en una dictadura.
Ya en el pasado reciente, México vivió un episodio peculiar que debe servir de ejemplo, en torno a la Ley de Seguridad Interior, solo es cuestión de revisar la historia y ajustarse a la observancia de derechos y obligaciones, para determinar a quién le corresponde la razón en el caso de la Ley estatal de Educación de Puebla.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor haga sus comentarios
Por favor ponga su nombre aquí