El ciudadano presidente reta a la suerte en medio de la adversidad, justo cuando se registra el número más alto de contagios de la pandemia.
Evidentemente, por más que se quiera negar, lo peos en materia de contagios de COVID-19 no ha pasado, toda vez que no se reduce el número que se registra a diario.
Y, lo peor que no existe una fecha precisa para determinar el pleno control de los contagios.
Mientras que en el plano estatal, cada mandatario hace lo posible por adaptar el semáforo y tomar las medidas necesarias para el pretendido regreso a las actividades cotidianas.
A la vez que Ejecutivo y Legislativo hacen malabares, para reencauzar el gasto público y hacerse de los recursos económicos para salir adelante.
En tanto la colectividad harta del aislamiento, espera ansiosa el fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia, cuando más de uno recordará el afamado cuento del célebre Tito Monterroso, para relacionarlo con el COVID-19: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Obras
Confiado en su buena suerte y aferrado a concretar la 4T, el ciudadano presidente mantiene sus proyectos estratégicos, sin embargo, más temprano que tarde la realidad económica del país terminará por ubicarlo.

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