El anuncio del ciudadano presidente de que a partir del 1 de junio retornan a las actividades las industrias automotriz y de la construcción choca contra la realidad y pone en evidencia la carencia de coordinación.
De entrada, queda más que claro que los gobernadores serán quienes decidan la forma en la que aplican el semáforo y permiten el retorno a las actividades cotidianas.
Al respecto, ahí está la determinación del ciudadano gobernador de Puebla, de no permitir la reactivación de la industria automotriz.
La realidad es simple, no existe una coordinación plena y real entre los gobiernos estatales y el federal, con el ciudadano presidente a la cabeza.
Simple y sencillamente porque al ciudadano presidente no le intereso en ningún momento sentarse a dialogar con la totalidad de los gobernadores y la Jefa de Gobierno, para establecer una línea a seguir.
Y con ello, hizo evidente el distanciamiento que prevalece entre él y los mandatarios estatales, en torno al manejo de la pandemia de COVID-19.
De ahí que el ciudadano presidente deje en la indefinición a la ciudadanía que, a partir del 1 de junio, cuando termine la Jornada Nacional de Sana Distancia tendrá que esperar a que las autoridades locales determinen el fin del confinamiento y el retorno a las actividades cotidianas, bajo normas y lineamientos aún no establecidos con claridad.
Por lo que hace al retorno a las aulas, por parte de la SEP, tampoco hay claridad, solo se fijó una fecha, pero el cumplimiento estará sujeto a que el semáforo esté en verde.
Abyectismo
La pretendida entrevista que realizó Epigmenio Ibarra al ciudadano presidente permite apreciar una nueva versión de periodismo abyecto, que hace cuestionamientos a modo, dejando de lado el aspecto crítico, alejado de toda objetividad, para permitir el lucimiento personal del entrevistado.
Durante el desarrollo de la misma, solo faltó que, emulando a un clásico, el ciudadano presidente preguntara: ¿qué horas son? y que su interlocutor respondiera: las que usted diga, señor presidente.