Imagen: UNAM

Un grupo de expertos de la UNAM contribuye al rescate y rehabilitación de aves como tucanes y loros cachete amarillo. Con su recuperación física, clínica y etológica, tienen mejores posibilidades de sobrevivir cuando son liberadas en sus hábitats naturales. Como resultado de este proceso, dos tucanes reales fueron liberados en la Reserva Ecológica de Nanciyaga, en Catemaco.
Patricia Escalante Pliego, investigadora del Instituto de Biología (IB), precisó que los tucanes, una especie protegida en México, fueron puestos bajo protección de la Universidad Nacional en noviembre de 2018.
“Cuando llegaron tenían las plumas de las alas cortadas y no podían volar; uno de ellos se desbalanceaba y se caía, por lo que sufrió varios golpes. Tuvieron un proceso largo de rehabilitación, y para su muda correcta de plumaje se hacían las extracciones de los cañones secos poco a poco; luego se esperó a tener la mejor oportunidad para su liberación, que fue en enero pasado”, relató la experta.
El aviario de la UNAM, en Los Tuxtlas, Veracruz, recibe aves que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) envía para su rehabilitación, mismas que provienen del sureste, pero que pasan por una ruta de tráfico por Veracruz, explicó.
En el proceso de rehabilitación, los universitarios buscan modificar la conducta huraña de las aves, lograr que encuentren alimento por sí mismas y, sobre todo, que no se acerquen a los humanos.
Especie en riesgo
El tucán real es una especie en riesgo de desparecer a corto o mediano plazo debido al deterioro de su hábitat y la disminución de sus poblaciones por la cacería furtiva o captura para el mercado de mascotas.
Viven en selvas y bosques tropicales de Veracruz, Tabasco, Campeche, Quintana Roo, Yucatán y Chiapas; se alimentan de gran variedad de frutos que sólo ellos pueden consumir con sus picos especializados. Son dispersores importantes de semillas, por lo tanto, una especie clave en la regeneración de las selvas donde habitan.
El cuidado de estos ejemplares fue en las instalaciones del proyecto de Reintroducción de la Guacamaya Roja de los Tuxtlas, dentro de la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas, en Veracruz, donde también se enfatiza la recuperación etológica, pues si están acostumbradas a la cercanía con las personas, es necesario eliminar esta conducta.
“Procuramos no tener interacción con ellos y les enseñamos a no bajar por comida, porque eso los hace más vulnerables ante los depredadores. Cuando salen del aviario su esperanza de vida es buena, hemos tenido un éxito de 75 por ciento de supervivencia en el primer año”, afirmó.
Círculo vicioso
Quienes se dedican a atrapar aves silvestres suelen cortarles las plumas con tijeras, y en algunas ocasiones cortan hasta el hueso. “En el caso de los polluelos es dramático, porque no les dan una buena alimentación y los tienen en condiciones poco higiénicas, exponiéndolos a infecciones y altas tasas de mortandad”, indicó Escalante Pliego.
“Están muy estresadas, por eso muchas mueren en el camino, antes de llegar al consumidor. De 10 sólo sobreviven dos. En caso de estar vivas, las intentan vender, pero es un comercio ilegal y quienes las adquieren fomentan estas actividades. Es importante no comprarlas, son aves que no están domesticadas y no son para estar en casas, pues deben volar distancias de aproximadamente cinco kilómetros diarios, y en el caso de guacamayas, hasta 25”.
Además de los tucanes, el equipo de la UNAM ha trabajado en la rehabilitación de un grupo de 14 loros cachete amarillo y pericos pecho sucio, de los que también esperan su pronta liberación.
“Llegaron en noviembre del 2018, con infecciones respiratorias; tuvimos varios decesos, pues el estrés también hace que mueran. Los que quedan ya hicieron una parvada dentro del aviario, esa parte social les ha ayudado mucho”, finalizó.

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