La aprobación del TMEC, por el Senado estadounidense, ampliamente celebrada por el ciudadano presidente representa -sin duda-, el paso más importante para la puesta en marcha de ese acuerdo trilateral.
Sin embargo, es necesario recordar que aún falta la aprobación de Canadá que con seguridad se dará en el corto plazo.
Ello, evidentemente más allá de una buena noticia, representa la prolongación del TLC que entró en operación en 1994.
A más de un cuarto de siglo de distancia, el mecanismo comercial se modernizará y ajustará a la realidad, como un elemento fundamental para la economía nacional, en una acción más que obligada.
Pero a pesar de que el ciudadano presidente y su equipo cercano de trabajo, aún antes del inicio de su gestión se involucraron en las negociaciones, están muy lejos de apreciar la aprobación como un triunfo propio.
Los términos del TMEC se comenzaron a negociar hace años, bajo la administración de Enrique Peña Nieto, quien en parte -se quiera o no- junto con su equipo de trabajo es corresponsable.
En consecuencia, bien haría el ciudadano presidente en reconocer esa participación y no hablar sólo de los beneficios que traerá, como un logro de su gestión.
Caravana
La nueva caravana de centroamericanos que avanza hacia territorio nacional, pondrá a prueba, una vez más, la capacidad de reacción de la autoridad migratoria, así como su capacidad para brindar albergue a sus integrantes.
De la mano, por supuesto, la política migratoria de México y su adhesión a los términos requeridos por Estados Unidos vuelven al escaparate público.
Tlahuelilpan
A un año de la tragedia de Tlahuelilpan, la práctica del robo de combustible se mantiene, aunque en baja medida, en el plano nacional.
Por ello, más allá de la remembranza en honor a la victimas es necesario que tanto el ciudadano presidente como su equipo de trabajo, en la materia, informen sobre el particular.
Las víctimas al igual que el delito y sus causas están ahí.

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