La renuncia de Eduardo Medina Mora a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, arroja sospechas no sólo sobre él y su desempeño tanto personal como económico, sino también sobre la relación que priva entre el ciudadano presidente y los ministros del máximo tribunal, y una eventual injerencia de instancias gubernamentales para filtrar la información que derivó en la determinación del magistrado de separarse del cargo.
El episodio relativo a la disminución de sueldos y el ajuste al presupuesto, así como resoluciones como la que mantiene en suspenso la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, ponen de manifiesto la independencia y diferencias que han sostenido los ministros con el ciudadano presidente.
Y ello, se traduce en la imagen de un Poder Judicial no alineado a los deseos y designios del ciudadano presidente, como lo está a la fecha en Legislativo, mediante la mayoría de Morena en ambas Cámaras.
En tanto que, dentro de las normas vigentes, a la fecha el ciudadano presidente ha logrado colocar a los primeros integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que le son afines, situación que se ampliaría, aunque no de manera decisoria con la integración del ministro que sustituya a Medina Mora.
A fin de cuentas, el escenario está ahí, y los mecanismos vigentes para la sustitución de los ministros del máximo tribunal de la nación colocan al ciudadano presidente en la posición ideal para colocar a un elemento más que lo apoye, con lo que el bloque leal a la 4T, avanzaría.
Migración
El movimiento migratorio en el país, aparentemente ha dejado de ser noticia. No ocupa los primeros lugares de los principales medios de comunicación y las autoridades del sector poco informan sobre el particular, pero los migrantes que arriba cotidianamente el país, con la mira puesta en transitar por su territorio, en busca del sueño americano aún están ahí y el flujo no se detiene.
Y, lo previsible, es que lejos de diluirse y controlarse, en el mediano plazo terminaría por convertirse en grave problema que podría ubicarse en el rubro de seguridad nacional.
Biestro
Los principios fundamentales de la 4T de no mentir y ni engañar, quedaron en entredicho en Puebla, justo en la esfera donde se hacen las leyes y al más alto nivel.
Gabriel Biestro faltó a esos principios al presentar una constancia de residencia cuestionable para obtener su registro como candidato a diputado local.
El hoy ciudadano presidente del Congreso poblano quedó exhibido abiertamente mediante respuesta que proporcionó el Instituto Estatal Electoral de Puebla a una solicitud de información promovida por el portal e-consulta que dirige Rodolfo Ruiz, quien se ha convertido en un crítico abierto de los morenistas y la administración de Miguel Barbosa, en general.
El señalamiento había sido adelantado en el pasado mediato, pero con los pelos de la burra en la mano, exhibidos en todo lo alto por e-consulta, no queda más que esperar cuál será la consecuencia de tal falta, más allá de la descalificación social para uno de los apóstoles de la 4T en Puebla.
Evidentemente, en el mediano plazo, Biestro tendrá que establecer con claridad cuál es su residencia oficial y con ello podría dar pistas sobre el siguiente objetivo de carrera política, que podría verse descarrilado si es que no se aplica una sanción ejemplar a su falta y se recurre al perdón, en aras de la afinidad política.
Por lo pronto, haiga sido como haiga sido, al menos al momento tiene ante sí un cuestionamiento que parece irrebatible.

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