El llamado presidencial a quienes viven al margen de la ley, lanzado desde Tamaulipas, para que todos nos portemos bien, más allá de una ironía, es un llamado a misa, cuyos resultados no van más allá del espacio en el que emitido.
La expresión pírrica de “ya chole, fuchi”, al carajo con la delincuencia, aunada a una actitud simplista por parte del ciudadano presidente pinta de cuerpo entero su manifiesto interés por abatir los índices de delincuencia que privan en el país, por más que insista en señalar que todos los días -por supuesto de lunes a viernes- se reúne con los integrantes del gabinete de seguridad.
Los integrantes de grupos criminales, deben estar más que conmovidos, quizá hasta las lágrimas, ante la expresión presidencial, que se une a la petición que en su momento implicó a las madres de los trasgresores de la ley, para que pidieran a sus hijos que se portaran bien.
Evidentemente, si ese es el nivel de atención que el ciudadano presidente brinda al combate al crimen organizado, además de enfocar su atención al desarrollo de pretendidos programas sociales con los que busca combatir, desde su óptica, las causas que llevan a los jóvenes y ciudadanos en general a engrosar las filas de los grupos criminales, los resultados pueden ser tan risorios como sus expresiones, con lo que a todas luces desde ahora se puede anticipar que los logros en la materia serán casi nulos, como lo es en este momento el crecimiento económico nacional.
Ya chole de expresiones, jocosas y francachela. Vengan los resultados concretos en materia de combate al crimen organizado.
Presupuesto
El crecimiento moderado de entre 1.5 y 2.5 por ciento que contempla el paquete económico 2020, entregado al Legislativo, pone de manifiesto que al menos por el momento el pronóstico de crecimiento promedio anual del ciudadano presidente a lo largo de su administración del 4 por ciento, queda en el pasado.
La realidad en materia económica se impone a fin de cuentas, porque el comportamiento de las finanzas dista mucho de ser el del pueblo bueno, que aprueba toda serie de acciones en consultas a mano alzada y celebra todo tipo de expresiones jocosas.
Ahora, como cada año, la definición tanto de los ingresos como de los egresos queda en manos del Legislativo, en una responsabilidad que por supuesto está en la cancha del partido del ciudadano presidente, a partir de su representación mayoritaria.
La etapa en la que era cómodo echar culpas al pasado quedó atrás, y tanto el ciudadano presidente como los legisladores de Morena, con su innegable mayoría en el Legislativo serán los responsables de la distribución de los recursos de la nación.
Sin embargo, pasado el momento de expectación, habrá que pasar al análisis puntual del presupuesto de egresos para observar los recursos que se destinarán a los principales programas que impulsa el ciudadano presidente como la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería de dos Bocas, así como a los programas de corte asistencialista de la actual administración.
Evidentemente, uno de los elementos colaterales a tomar en cuenta serán el precio del barril de petróleo de exportación y la paridad peso dólar, entre otros factores, así como la inevitable previsión de ajustes presupuestales.

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