La presión y amenazas, en el rubro migratorio, que le representaron a Donald Trump una vía efectiva para someter al Gobierno de México y lograr su abierta colaboración para convertirse de facto en un muro y tercer país seguro, de nueva cuenta son esgrimidas como elemento para lograr la reducción del trasiego de drogas a los Estados Unidos, ante lo cual el ciudadano presidente se mantiene inamovible en su posición de respeto.
En tanto la cancillería fija una postura tibia, que está lejos de la contundencia que pudiera esperarse, o aquel reclamo de otros tiempos en los que se subrayaba que Estados Unidos debe enfocarse en reducir la demanda del producto, para convertirse en parte activa de la solución.
Como sea, la administración del ciudadano presidente se encuentra de nuevo en un predicamento más que serio, lo que lo llevará a reforzar las acciones que se realizan en materia de combate al tráfico de drogas, para entrar de lleno en uno de los rubros que no ha querido tocar a fondo.
Sobre el particular, hoy es imprescindible subrayar que no se ha querido declarar la guerra al crimen organizado.
Venta
La subasta de la mansión del empresario chino-mexicano, Zhenli Ye Gon, tan presumida por el ciudadano presidente y cuyo monto será destinado primordialmente al rubro de fomento al deporte, justo es decirlo equivale a saludar con sombrero ajeno, como ha sucedido con las subastas anteriores.
En ellas, el ciudadano presidente se ha limitado a subastar lo que le dejaron las anteriores administraciones en una suerte de venta de garaje, en busca de los cuantiosos recursos que requiere para cumplir con sus compromisos de campaña, pero difícilmente puede decirse que lo vendido a la fecha, sea producto de su gestión.
Además de que a este paso, en poco tiempo, quizá en la segunda parte de su gestión, ya no habrá nada que vender, y los compromisos económicos enfocados en sus programas sociales permanecerán.
Tardanza
El ciudadano gobernador de Puebla visitó Cohuecan y Tepexco, cuatro días después de que en esos municipios se registró el primer linchamiento masivo durante su administración, para lanzar un llamado a que prevalezca el estado de derecho, en lo que evidentemente debe considerarse como una acción más que tardía.
Con ello, por más argumentos que se puedan esgrimir, queda de manifiesto la lentitud para realizar una acción que debió efectuarse de manera inmediata.
De entrada los convenios firmados con las autoridades municipales, en materia de seguridad, se ubican en el plano cosmético, frente a la gravedad de los hechos registrados, que en otras latitudes se hubieran reflejado en la presencia directa de autoridades de primer nivel en la plaza, desde el primer momento si es que en realidad se buscara un contacto directo con la población, para conocer su sentir y palpar la realidad y no esperar a que se calmara el ambiente, para tener reuniones a modo, sin más propósito que el mero efectismo político.

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