La fecha es propicia para las remembranzas, para hacer un corte de caja, en el que obviamente el resultado dependerá de una percepción individual, en la que el bienestar social y familiar debiera pesan, más allá de cualquier suerte de parafernalia.
A un año de distancia de la elección de 2018 y el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, hay mucho que recordar, pero poco por celebrar.
Evidentemente a partir del 2 de julio, se comenzó a percibir una nueva forma de gobernar, aunque el ejercicio del poder inició el 1 de diciembre.
Se modificaron los esquemas gubernamentales para recuperar el paternalismo a través de apoyos enfocados a fortalecer el voto corporativo, mediante una amplia inversión de recursos públicos. Lo que se traduce en una solución transitoria y no en un cambio radical en pro de la movilidad y la justicia sociales.
Al amparo de la democracia y el combate a la corrupción se dio un paso atrás para sacar el baúl a los liberales y conservadores, señalar a los fifís, y dividir a la sociedad.
Y aunque, a la fecha no se ha concretado el proceso en contra de al menos un corrupto de peso, si se procedió a la realización de ventas de garaje con un propósito más de efectismo que de fondo.
Pero en términos generales, lo evidente es que no se ha reducido ni controlado el nivel de inseguridad, la percepción social así lo pone de manifiesto, así como tampoco se ha logrado un incremento sustancial en la creación de empleos, por más que se insista en que el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, tiene un amplio efecto.
Al momento, el bienestar social y familiar generalizado no ha llegado, poco se habla de los mexicanos en situación de pobreza, y aún se recurre a culpar a las administraciones del pasado de la situación que prevalece en el país.
El corte de caja, es obligado, pero cada quién tendrá su propio resultado y sabrá si se siente satisfecho con las reiteradas promesas y con ello prolonga el periodo del bono de confianza o comienza a ser más objetivo, en su percepción.
Guardia Nacional
Comenzó a operar, de manera formal, la Guardia Nacional y en paralelo debiera establecerse un plazo para la obtención de resultados.
Hay una nueva corporación policiaca que operará en el plano nacional, bajo un esquema diferente.
Como en los viejos tiempos, la clase política brinda su respaldo al ciudadano presidente y apuesta por la Guardia Nacional, pero ya el tiempo permitirá ver si la acción fue adecuada o como tantas otras del pasado, no terminó de cuajar.
Por lo pronto, al amparo de la tradicional cargada, versión 4T todo es confianza.
Puebla
El gabinete de Miguel Barbosa comenzó a tomar forma y con él, las especulaciones en torno a posibles cambios y ajustes en el panorama político.
Se argumentan propósitos, personajes y escenarios, en un ambiente pleno de especulación, en el que el propósito es subirse al carro de la 4T poblana.
En términos generales, el fuego amigo trata de descarrillar proyectos y operar a favor de nuevos ajustes que permitan la integración de algunos personajes que quedaron fuera o buscan orientarse hacia otras posiciones, más propicias, por supuesto.
En tanto, es poco lo que se habla de los resultados preliminares de la transición y el estado de la administración pública que entregará el actual gobernador.

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