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Lejos de respetar la autonomía de los Poderes, el ciudadano presidente busca el sometimiento del Judicial, por la vía de la acusación verbal y la desviación de la realidad.
Una cosa es que cuente con la colaboración abierta y franca del Legislativo, donde Morena tiene una amplia mayoría y otra que pretenda someter a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación mediante la descalificación y la presión social.
En ese sentido debe entenderse su declaración, de que los ministros buscan Legislar, por su postura en torno a la modificación a la Constitución para que ningún servidor público gane más que el presidente, que complementó con el señalamiento de que los legisladores tendrán que revisar el tema. Aunque para matizar, dijo que era una apreciación personal, desde su particular punto de vista, lo cual no la convierte en correcta, legal, o moralmente justa.
Lo que el ciudadano presidente pretende olvidar es que los integrantes del Poder Judicial son garantes de la observancia y aplicación del Estado de Derecho, así como que existen las controversias constitucionales que operan para revertir decisiones de los Poderes.
Lejos de pretender legislar, los ministros cumplen con su deber, para hacer que prevalezca la legalidad en el país y no se gobierne o establezcan normas por capricho.
Además, por supuesto de que prevalezca el principio de no retroactividad de las leyes, en su aplicación.
Si lo que quiere el ciudadano presidente es un Poder Judicial sometido al Ejecutivo, se equivocó de tiempo y circunstancias.
Mal estamos cuando el ciudadano presidente, trata de usar un discurso distorsionado para pretender presentar una realidad que está lejos de serlo, con el claro propósito de ganar el aplauso y respaldo del respetable.
Ante ello, más de un respetable ciudadano, dirá así no ciudadano presidente, así no. Que alguien le avise que los tiempos del poder presidencial omnipresente, forman parte del pasado.
Desliz
En la presentación el Plan de Negocios de Pemex, aprobado la víspera, el ciudadano presidente habló de tres años de apoyo financiero a Pemex y tres años para elevar la productividad, lo que lo llevó al pequeño desliz de plantear algo que es imposible de cumplir.
Al momento, le restan a su mandato poco menos de cinco años y medio, por lo que es imposible que se hable de seis años.
Aunque claro, por supuesto, en una más de sus maniobras verbales, lleva a suponer que el Consejo de Administración de Pemex aprobó un Plan de Negocios cuya aplicación debe entenderse como retroactiva, en tanto que la sociedad mexicana en conjunto debe asimilar que así son las formas y los tiempos de la 4T.
Todo está bien, mientras al ciudadano presidente no se le dé aquello de confundir los tiempos de su ejercicio, para alargarlo.
Puebla
Tras la formalidad de la presentación del informe de actividades por parte de Guillermo Pacheco Pulido, todo está listo para que Miguel Barbosa asuma la titularidad del Ejecutivo poblano, en un ambiente social alejado de la expectación y el entusiasmo.
Los trabajos correspondientes a la transición se realizan de manera silente, sin proporcionar información sobre el particular, en tanto que el próximo mandatario poblano, mantiene un bajo perfil mediático. Con escasas reuniones y actos públicos de verdadera trascendencia.
Las y los poblanos mantienen su escepticismo y lejanía de las clases política y gobernante, en lo que constituye una marcada diferencia, con lo que se apreció en el plano nacional, con el inicio de la 4T.
El cambio de régimen poco importa a las y los poblanos. No hay efervescencia social, por lo que se anticipa un arranque gris de la nueva administración, por más acciones espectaculares que se planifiquen.

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