En siete meses se cumplieron 78 de los cien compromisos asumidos el 1 de diciembre de 2018, pero si se reconoce que aún hay retos en los rubros de salud, economía y seguridad, algo está mal.
La parafernalia con la que se conmemoró el primer aniversario del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, mostró de nueva cuenta al ciudadano presidente en plena campaña, asumiéndose con una visión de oposición, aunque se encuentre en pleno ejercicio del poder.
Así lo pone en evidencia el señalamiento de que no se dará un paso atrás y que no hay reversa en lo que se ha avanzado en siete meses, lo que puede interpretarse como un claro mensaje de que se incrementará la división de la sociedad entre liberales y conservadores, que recuerda un añoso esquema que nos remonta a la época del porfiriato.
Al más puro estilo de la cargada tricolor, ante un zócalo lleno de ciudadanos y flanqueado por la clase política nacional, el ciudadano presidente presentó, bajo su particular estilo, un informe de acciones que no está contemplado en ningún esquema legal para relanzar su imagen y propuestas, en el que ponderó los alcances de sus logros, entre los que destacó la cancelación del aeropuerto y el inicio de los trabajos de construcción de la terminal aérea de Santa Lucía, la construcción de la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.
Evidentemente, con ese tipo de discurso y eventos, el argumento de que no hay marcha atrás, se ubica en un plano débil, toda vez que justo esos esquemas de entronización y sometiendo a la figura presidencial corresponden a un oprobioso pasado de la historia del comportamiento de la clase política nacional.
A fin de cuentas, el bono de confianza en torno al ciudadano presidente se mantiene y los avances que se sostienen en el discurso, por desgracia, no se aprecian en el bienestar social, que a estas alturas debiera haberse modificado.
Quienes festejaron tendrán con seguridad un mejor estadio de vida, pero desafortunadamente no se trata de la inmensa mayoría de los mexicanos que hace un año se encontraban en situación de pobreza, por tocar solo uno de los rubros de los que simplemente no se habla, o bien se frenen con el argumento de que se tienen otros números.
Por cierto, la verbena que duró más de cinco horas, previa al mensaje presidencial se ubica en el añoso esquema de brindar al pueblo, pan y circo, los artistas participantes le abrieron el show al ciudadano presidente.
Puebla
Sin duda, Miguel Barbosa se encuentra en etapa de planeación de cara al inicio de su administración, en la que su principal reto será convencer e integrar a las y los poblanos en torno a su proyecto.
Ello, a partir del evidente triunfo del abstencionismo que puso de relieve la decepción e indiferencia de la sociedad poblana, en torno al comportamiento de la clase política.
De ahí que, a un mes de ganar en las urnas, las acciones del hoy gobernador electo se encuentren reducidas, sin mayor cercanía con la sociedad que la derivada de su gira de agradecimiento que es focalizada y reducida a menos, mucho menos de una cuarta parte de los 217 municipios poblanos, por más que se trate de ver como eventos regionales, los actos que se han realizado.
La realidad es que el de Miguel Barbosa iniciará como un gobierno legítimo, pero sin el respaldo de la inmensa mayoría de las y los poblanos, acompañado de una marcada decepción social por el trabajo realizado por las autoridades electas, postuladas por Morena, primordialmente en la capital poblana y su zona conurbada.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor haga sus comentarios
Por favor ponga su nombre aquí