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Lo de menos es que no haga una referencia correcta a la cita bíblica que recomienda no poner vino nuevo en odres viejos, y los cambie por botellas, lo lamentable por las graves consecuencias que pudiera tener en el bienestar social, en el corto y mediano plazos, es que el ciudadano presidente no lea adecuadamente el mensaje directo de Carlos Urzúa en su misiva de renuncia.
Y, en consecuencia, a partir del mensaje de quien fuera su colaborador proceda a una revisión profunda de la conducción económica del país.
Los señalamientos en torno a la adopción de políticas públicas en materia económica que plasmó Carlos Urzúa no se pueden minimizar, para seguir de frente por una senda que ha sido cuestionada severamente por segunda ocasión, toda vez que no hay que olvidar los términos de la misiva que acompañó la renuncia de Germán Martínez Cazares a la dirección general del IMSS.
Aducir como lo hizo el ciudadano presidente que todo esto no es para rasgarse las vestiduras, por más que reconozca abiertas diferencias entre el ahora ex funcionario, tanto con él, en lo que hace a la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, como con el Jefe de la oficina la Presidencia, Alfonso Romo, se constituye en una abierta irresponsabilidad, por decir lo menos.
En este caso, el argumento de las resistencias al cambio y las diferencias internas, sin mayor efecto, no tienen cabida.
No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. Quizá estemos ante el inicio de la escritura de una versión de aquella novela de José Saramago “Ensayo sobre la ceguera”, aunque claro en circunstancias, tiempos y actores muy distintos.
Duarte
Los señalamientos del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, en el sentido de que se habría pactado su entrega a cambio de que no se molestara a su familia, tuvieron pronta y precisa respuesta por parte del ahora senador Miguel Ángel Osorio Chong, quien exige la presentación de pruebas.
Es claro que a seis meses del cambio de administración, como abogado Javier Duarte ajusta su estrategia de defensa, quizá en busca de mejores condiciones y eventualmente de un giro en la aplicación de la justicia.
Collado
La aprehensión y casi inmediata de vinculación a proceso del abogado Juan Collado, en un momento en el que la administración del ciudadano presidente atraviesa por una circunstancia complicada, tiene más un tinte de efectismo político con una marcada patina de distractor social, que de combate a la corrupción o justicia.
Ello, a partir de que con base a la información que se ha podido conocer, la acción legal obedece a un expediente del pasado.
Silencio
El trabajo de planeación y organización que realiza el gobernador electo de Puebla, aunado al proceso de entrega recepción, son sólo conocidos por quienes participan en ellos.
No hay nada nuevo, ni cuestionable en ello, lo notable es que se deje caer la euforia y la proyección de la imagen de un gobierno en formación, en una acción que pone de manifiesto la distancia que la sociedad poblana guarda con relación al inicio de la próxima administración estatal.
Y que, por supuesto contrasta con lo que se esperaría, si hubiera recibido el apoyo de la mayoría de los votantes poblanos que optaron por fortalecer el triunfo del abstencionismo, en lo que constituyó un evidente e innegable desdén.
A veinte días del relevo en la gubernatura poblana, como diría un clásico el proceso ni huele ni hiede.

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