Imagen: Desdelafe

La Arquidiócesis de México consideró que el sistema migratorio, tanto en nuestro país como en los Estados Unidos es un fracaso y requiere de una urgente atención para superar la crisis que afecta a miles de personas y los gobiernos de ambas naciones.
En el editorial de semanario Desde la fe, el clero advierte que corresponde a las autoridades mexicanas mayores esfuerzos en la atención de los migrantes y continuar promoviendo el diálogo y la negociación transparente en las relaciones bilaterales, sin caer en el chantaje o la amenaza, esto último en referencia a las presiones del presidente Donald Trump al pretender imponer aranceles si México no contenía el flujo migratorio.
Precisa que las autoridades norteamericanas deben impulsar el trabajo conjunto con los gobiernos del Triángulo Norte y el Gobierno de México, para erradicar la violencia y mejorar las economías locales desde las cuales la gente se ve obligada a emigrar.
También establece la necesidad urgente de atender las causas profundas de esta crisis migratoria, pues la única “barrera” que podría detener el flujo es el desarrollo económico, político, cultural y social en sus países de origen.
“La Iglesia ve con preocupación el hacinamiento que está ocurriendo en las fronteras sur y norte de México”, añade en la publicación, y recuerda que la trágica muerte de un padre migrante y su hija al intentar cruzar el Río Bravo, es consecuencia innegable de, recalca, “un sistema migratorio fallido, cuya inflexibilidad lleva cada vez a más hermanos a decidir entre su futuro o su vida”.
La Iglesia –añade- tanto en Estados Unidos como en México, ha señalado con claridad que cada uno de los hermanos que fallecen en su intento por alcanzar el llamado ‘sueño americano’, clama justicia al cielo, pero también soluciones humanas para todos aquellos que tienen el legítimo deseo de lograr mejores condiciones de vida.
Indica que México vive una realidad sin precedentes, y de acuerdo con el Instituto Nacional de Migración (INM), se estima que, tan solo en los primeros seis meses de este año, el flujo de personas migrantes ya supera en 232% a los números registrados durante todo el 2018, y unos 360 mil indocumentados se encuentran dispersos en suelo nacional o ya ingresaron a los Estados Unidos.
Finalmente señala pese a las enormes cantidades de migrantes que transitan por territorio de las diócesis, se les ha brindado apoyo, y exhorta: “a todos los mexicanos –especialmente a quienes nos decimos cristianos– nos toca erradicar la xenofobia, reconocer y ayudar, no con acciones simplistas, a las familias que huyen de la violencia, de la persecución y de la pobreza extrema y que, lo mínimo que esperan en nuestro país, es ser tratadas con compasión y amor, pero sobre todo con dignidad”.

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