Imagen: La Razón

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio más motivos a sus detractores demócratas que presionan para abrirle un juicio de destitución por la interferencia rusa en beneficio de su campaña de 2016. Ayer, en comentarios para la cadena ABC, el magnate aseguró que si un gobierno extranjero le ofrece información perjudicial de su rival en los comicios de 2020, la recibiría con los brazos abiertos.
“No hay nada de malo en escuchar. Eso no es una interferencia. Ellos tienen información. Creo que lo tomaría. Si pensara que algo anda mal, tal vez iría al FBI”, declaró el magnate, quien desató una nueva tormenta política en torno a un tema que él mismo quiso dar por muerto desde hace meses.
Los legisladores demócratas, que están enfrentados a su líder, Nancy Pelosi, por negarse a respaldar la solicitud de juicio político (impeachment) contra el magnate, redoblaron su llamado a iniciar el proceso de destitución.
A esta línea se sumaron los senadores Elizabeth Warren, Kirsten Gillibrand y Kamala Harris, todos aspirantes a la candidatura demócrata a la presidencia.
“China está escuchando. Rusia está escuchando. Corea del Norte está escuchando. Hablemos en serio: este presidente es una amenaza para la seguridad nacional”, escribió Harris en Twitter.
El líder de la minoría del Senado, el demócrata Charles Schumer, consideró que las declaraciones de Trump son “antidemocráticas y antiamericanas”.
Y Pelosi, que se resiste a atacar al magnate para, según ella, no darle más foco en los medios de comunicación, —la misma razón por la que se rehúsa al impeachment—, se limitó a decir que Trump no tiene sentido ético: “Él no sabe la diferencia entre el bien y el mal, y eso es probablemente lo mejor que puedo decir sobre él”.
Pero la nueva polémica del presidente no sólo alebrestó a los ya inquietos demócratas, tambiém movió algunas voces del partido del magnate.
“Eso está muy mal. Eso es un error”, expresó ante la prensa el senador republicano Lindsey Graham, defensor frecuente de Trump. “He sido consistente en esto, si un gobierno extranjero se acerca a un funcionario público que ofrece algo de valor, la respuesta correcta es ‘no’”.
Mitt Romney, otro senador republicano, subrayó que aceptar información de un gobierno extranjero con la intención de entrometerse en las elecciones presidenciales sería “impensable”.
“Sería totalmente inapropiado y golpearía el corazón de nuestra democracia”, dijo Romney, quien contendió por la Casa Blanca en 2012.
“Me postulé al Senado dos veces, me postulé al gobernador una vez, me postulé a presidente dos veces, hasta donde sé, nunca recibimos información de ningún gobierno extranjero … Habríamos informado inmediatamente al FBI”, dijo.
El director del FBI, Christopher Wray, recomendó que cualquier político que ofrezca información sobre un candidato rival en elecciones de cualquier índole, debe reportarlo a la agencia.
Wray fue nombrado para el FBI y confirmado por el Senado, luego de que Donald Trump despidiera al director del comando, James Comey, una acción que llevó al nombramiento del fiscal especial Robert Mueller, para que investigara la famosa trama rusa.
El hijo del magnate, Trump Jr. reconoció que en un encuentro con rusos esperaba obtener información comprometedora sobre Clinton, pero no lo logró.
La investigación de casi dos años de Mueller sobre la interferencia de las elecciones de 2016, no estableció una conspiración criminal entre la campaña de Trump y el gobierno ruso; sin embargo, el informe final detalló varias instancias de Rusia en intentos de interferir en el proceso de 2016 y documentó “numerosos vínculos” y conversaciones entre los funcionarios de la campaña de Trump y Moscú, además confirmó que hubo esfuerzos para filtrar información sobre la candidata demócrata Hillary Clinton, para favorecer al republicano.
Los comentarios de Trump fueron interpretados por algunos críticos del círculo político, como una invitación a los gobiernos extranjeros para que se entrometan en los próximos comicios.
Además de las presidenciales, los republicanos lucharán por defender dos docenas de escaños en el Senado e intentarán recuperar la Cámara baja.

Fuente: Agencias, La Razón

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