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A pesar de que se conjuró una severa crisis para la economía mexicana por lo imposición de aranceles a productos que se exportan a los Estados Unidos, especialistas prevén incertidumbre y riesgo de recesión para lo que resta de 2019, derivado de los resultados macroeconómicos de los primeros meses del año.
Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la Universidad Nacional Autónoma de México, advirtió que en el primer trimestre y lo que va del segundo, la economía del país presenta una inercia, dado que la inversión fija bruta en marzo disminuyó 3 por ciento, el Índice Global de Personal Ocupado de los Sectores Económicos en ese mes también tuvo un comportamiento negativo (-0.1 por ciento) y la tasa de desempleo pasó de 3.4 a 3.5, lo cual provoca que se reduzcan el gasto y el consumo.
Recordó que en marzo el consumo privado tuvo una caída de 1.5 por ciento, mientras el Índice de Confianza del Consumidor una reducción de un punto porcentual.
Por su parte, los pedidos manufactureros decrecieron 0.82 por ciento, todo lo cual inhibe la confianza empresarial.
Este comportamiento de la caída de la economía, sumado al recorte de la calificación a Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad colocan a la economía mexicana para el tercer trimestre en una fase de desaceleración-recesión, expresó.
Se prevé, dijo, que el producto interno bruto (PIB) puede ubicarse en 0.5 por ciento en el segundo trimestre. Sin embargo, apuntó, si hubiera llegado a aplicarse el arancel a los productos mexicanos propuesto por el presidente estadunidense Donald Trump, el daño habría colocado a la economía en números negativos al término de 2019.
Humberto Calzada Díaz, analista de mercados para Rankia Latinoamérica, expresó que los datos económicos en lo que va del año generan un escenario de incertidumbre para la economía y los mercados.
Si bien la mayoría de las instituciones financieras nacionales e internacionales, incluso el Banco de México, habían recortado la expectativa de crecimiento del PIB para este año, creemos que en la siguiente revisión el pronóstico será aún menos alentador para la economía mexicana y con riesgos latentes de entrar en un ciclo de recesión, subrayó.
Variables como inversión productiva, consumo, empleo e inflación sufrirán los estragos de la baja en la calificación soberana y a las ex paraestatales, pero la mayor afectación será en la confianza de país para los capitales nacionales y extranjeros, ya que su principal preocupación es la estabilidad macro y la gestión de las finanzas públicas.
Factores internos y externos
Calzada Díaz comentó que para el segundo trimestre del año seguiremos viendo un escenario de incertidumbre, debido a factores internos de la economía nacional, el entorno internacional que vive una coyuntura compleja, la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la solución del Brexit y señales de recesión económica a escala global que pueden complicar aún más el camino.
Sobre cuál es el área de oportunidad en la que México debe trabajar, Ignacio Martínez indicó que es la seguridad, porque representa una pérdida de 6 por ciento del PIB y eso frena el consumo, pero también se espera que el gobierno actual suelte el gasto y se ejerzan los presupuestos asignados a los diversos sectores, lo cual también provocará un aumento del consumo, pues su peso en el mercado interno es de 47 por ciento.
Calzada Díaz indicó que México debe explorar nuevos mercados, como China y Europa. La fortaleza del país, dijo, radica en la estabilidad macroeconómica y finanzas públicas sanas. El endeudamiento está en un nivel moderado y si hay un manejo adecuado de la política económica, México es una nación con condiciones favorables para la inversión dada su ubicación estratégica.

Fuente: La Jornada

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