Doblada. La remembranza de aquella expresión controversial de Paco Ignacio Taibo II fue imposible de evitar. Dar todo a cambio de nada o en el mejor de los casos para evitar el cumplimiento de amenazas.
En todo caso, con todo respeto, lo que se celebró como un triunfo en realidad es una humillación o una sumisión histórica.
La realidad está a la vista y hay que aceptarla.
Ahora México no solo tendrá que reforzar sus medidas para evitar la migración ilegal, sino que en los hechos operará como un país seguro, con lo que se materializa la percepción de que es el patio trasero de Estados.
La expresión del canciller Ebrard de que salimos con la dignidad ilesa, tiene poca cabida y validez si se analiza con detenimiento lo que se cedió.
Y lo peor, constatar que frente a la arrogancia y determinación de Donald Trump de nada valieron las expresiones de unidad y nacionalismo, sumadas al respaldo de congresistas y empresarios estadounidenses.
Lejos de celebrar la derrota y subrayar que se cumplirán los compromisos bien harían el ciudadano presidente y sus allegados en ver la realidad y aceptarla.
El señalamiento del ciudadano presidente de que lejos de alzar la mano con el puño cerrado, extiende la mano abierta y franca a su homólogo estadounidense, no pasa de ser solo parte de un discurso que busca proyectar civilidad donde hay sumisión y aceptación.
Doblada, doblada, doblada… con todo respeto pero doblada.
Obviamente, del otro lado del discurso no puede negarse que se evitaron afectaciones diversas a la economía nacional, que irían desde del incremento de precios, el aumento de las tasas de interés, la elevación del costo de los créditos, hasta por supuesto la pérdida de empleos.
Además, por supuesto de la aceptación de que históricamente México ha sido considerado como el patio trasero de Estados Unidos, pero hay formas y una realidad que no puede ignorarse.
El que pega primero pega dos veces. El güero ya le agarró la medida al tabasqueño.
Manden dinero que estamos ganando.
Compromiso
Evidentemente era necesario que Miguel Barbosa agradeciera a la militancia su respaldo, pero no es con ellos con quienes debe comprometerse a no fallar como gobernador.
Los asesores del próximo mandatario poblano, quizá no le avisaron que su principal reto es hacerse del respaldo de quienes mayoritariamente no acudieron a las urnas e incluso de quienes votaron por una opción distinta.
Miguel Barbosa no gobernará solo para sus simpatizantes y militantes de los partidos que lo postularon, sino para todas y todos los poblanos.

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