Donde como uno, comen millones. La aseveración del ciudadano presidente más allá de sus implicaciones discursivas, tiene un significado grave.
Es más que claro que el arribo de miles de migrantes a nuestro territorio alentados por la posibilidad de obtener casa y sustento, derivados del otorgamiento de visas y trabajo, más temprano que tarde terminará por convertirse en un problema de seguridad nacional, no solo en el plano alimentario, sino en los rubros de vivienda y trabajo.
Desde esa perspectiva, la inconformidad que en su momento expresaron los estadounidenses por el hecho de que nuestros connacionales ocuparan plazas laborales que sentían que les pertenecían, más temprano que tarde terminará por ser asumida por la sociedad mexicana, que con toda razón argumentará que cuenta con prioridad para acceder al trabajo y por supuesto a las viviendas que hoy, en el discurso, se ofrecen a los migrantes potenciales.
Y, sin duda, se dará paso a la xenofobia, el nacimiento de un sentimiento adverso a la presencia de los migrantes de otros países en territorio mexicano que, en localidades como Tijuana, situadas en las zonas fronterizas es más que complicada desde hace tiempo.
Por ello, las determinaciones que al momento el ciudadano presidente y sus más cercanos colaboradores han adoptado no pueden limitarse a la aceptación tácita de un discurso de fácil expresión, pero cuyo contenido tiene implicaciones más que complicadas.
El propósito del desarrollo regional sin duda, antes de beneficiar a las poblaciones de los países involucrados, tiene como claro propósito ubicar al ciudadano presidente en una posición inequívoca de liderazgo político, que lo proyectará como un moderno Simón Bolívar.
La cuestión más allá de esas pretensiones políticas, radica en apreciar la realidad a la que conllevará la materialización del discurso.
Claudia
El ciudadano presidente salió en defensa de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, tratando de hacer de lado las críticas sociales a su desempeño.
Sobretodo, en lo inmediato, ayudarla a salir del paso ante la inconformidad social deriva del incremento de la inseguridad y en concreto, por el secuestro y asesinato de un estudiante de la Universidad del Pedregal.
Los argumentos del ciudadano presidente que buscan apuntar hacia una acción concertada de adversarios políticos, están alejados de tener cabida, ante una realidad que ha puesto de manifiesto la inconformidad social.
Los señalamientos del ciudadano presidente, vertidos en un evento público en la Ciudad de México, en un escenario a modo, de que “Hay veces que la maltratan mucho… los grandulones, abusivos, ventajosos… pero o está sola tiene el apoyo del presidente de México y del pueblo de la Ciudad de México”, contrastan con el sentimiento y la percepción social.
Agradecimiento
Miguel Barbosa iniciará este fin de semana una gira para agradecer el voto de la ciudadanía que lo llevará a la gubernatura poblana, en una mimetización más de la acción presidencial.
Sin embargo, al hacerlo, deja de lado a quien debiera ser su principal objetivo en este momento, la gran mayoría de la sociedad poblana que no votó por él o que no participó en la jornada electoral.
La realidad es que Barbosa llega legitimado, con un volumen escaso de respaldo de la sociedad poblana, pero está obligado a gobernar para todos y a tratar de ganarse en el plano de los hechos, la confianza y respaldo de todas y todos los poblanos.
Pero, al parecer ganada la elección, tanto él como sus principales allegados y asesores no han visto esa realidad.

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