El festejo del Día del Maestro dio de todo y para todos. Distintos matices, todos trascedentes. Desde pasajes chuscos y momentos de introspección, hasta elogios por compromisos de campaña que ahora son logros de Gobierno cumplidos, además de reconocimientos y algarabía por el orgullo mismo de ser docente.
Este año la ceremonia conmemorativa en la que se rindió tributo a los responsables de la formación de miles de generaciones de tabasqueños no pasó desapercibida ni hubo recriminaciones como en el pasado reciente. Los ecos de la nueva Reforma Educativa promovida por el presidente Andrés Manuel López Obrador apagaron la disidencia.
De entrada, el cambio de sede del evento brindó mayor organización y orden a la festividad. El Centro de Convenciones lució pletórico y el magisterio no se quedó atrás.
Maestras y maestros arribaron como sus mejores ‘outfits’ y al ritmo de la marimba de Educación Primaria pusieron ritmo al ambiente.
El invitado principal, el gobernador Adán Augusto López Hernández no desentonó. Puntual a la cita, alrededor de las 11 de la mañana, pasó lista de presente y llegó al colosal inmueble de reuniones, acompañado del titular de la Secretaría de Educación, Guillermo Narváez Osorio y demás autoridades.
Como sucede en cada evento que se presenta, de inmediato el mandatario fue rodeado por la gente que buscó un saludo, que entregó una petición o que simplemente deseó intercambiar puntos de vista con quien conduce los destinos del Estado. Cada uno de ellos mereció la deferencia.
Alrededor de 20 minutos se llevó ese proceso en un trayecto que se prolongó desde la puerta del Convenciones hasta la tarima ubicada 50 metros más adelante y que incluyó una salutación personal con maestras y maestros que por su trayectoria, limitaciones físicas o la propia edad, fueron colocados en primera fila.
Cumplidas las cortesías, inició la conmemoración. En primer lugar, intervino la maestra Mirlatey Acosta Solís, quien dirigió un mensaje a sus compañeros galardonados con las medallas “Manuel Ignacio Altamirano”, “Rafael Ramírez” y “Luis Gil Pérez”, con las que se honró a quienes ajustaron 40 y 30 años de servicio en la docencia. Acto seguido, hizo uso del atril Guillermo Narváez, quien afirmó que para los maestros educar significa sembrar una semilla en la sociedad para cosechar el progreso.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor haga sus comentarios
Por favor ponga su nombre aquí