Imagen: Twitter causa común

No para todas las madres mexicanas el 10 de Mayo fue un día de fiesta, como lo refiere el reporte de La Jornada en Línea, al reseñar la marcha de madres de víctimas de desaparición forzada, quienes se reunieron en el Ángel de la Independencia para exigir que las autoridades del país actúen para encontrar a sus seres queridos y sancionen a los responsables de estos delitos, pues de lo contrario el fenómeno de las desapariciones seguirá ocurriendo.
Refiere la información que luego de realizar por octavo año consecutivo una marcha desde el Monumento a la Madre, las organizaciones de familiares de personas desaparecidas –provenientes de 20 estados de la República– externaron su enojo e indignación por la nula eficiencia de las indagatorias sobre estos casos, pero también su dolor por no saber nada de sus hijos, esposos, hermanos y padres.
“Desde que nos desaparecieron a nuestros seres queridos, vivimos el horror. La vida de nosotros se ha hecho locura, se trastocó. Pero hemos sobrevivido por el amor: amamos profundamente a nuestros hijos e hijas y por eso no nos cansamos de buscarlos”, señaló una representante del Comité Eureka.
Luego de recordar que el primer caso documentado de desaparición forzada ocurrió en mayo de 1969, hace ya medio siglo, la mujer subrayó que “nuestro dolor se ahonda en este México donde el Estado no existe, está ausente o es criminal. Este Estado ineficaz no tiene metodologías (de investigación) claras ni adecuadas; no investiga para encontrar a las personas desaparecidas, sólo abona a una gran nube de impunidad”.
Por su parte, una madre originaria de Honduras manifestó, a nombre de los familiares de migrantes desaparecidos durante su paso por México, que las autoridades mexicanas han demostrado su incapacidad para lidiar con este fenómeno.
El obispo de Saltillo, Raúl Vera, enfatizó durante su mensaje que los miles de casos de desaparición que hay en el país son responsabilidad de una serie de “gobiernos criminales” que han recurrido a este crimen de forma deliberada, para usarlo como una herramienta de control social.
Jan Jarab, representante en México de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, indicó que el 10 de mayo, en vez de ser un día de alegría, se ha convertido en una jornada de movilizaciones, “producto de la tragedia que enfrenta México en materia de desaparición”.
Actualmente, dijo hay algunas señales positivas del gobierno federal, como el reconocimiento de la dimensión del problema, por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, y el relanzamiento del Sistema Nacional de Búsqueda y el cambio de actitud ante algunos casos emblemáticos.
Sin embargo, alertó que queda mucho trabajo por hacer, porque hay que construir un sistema de búsqueda en todas las entidades federativas, reducir la “nube de impunidad” y atender a las familias de las víctimas.
A la manifestación acudieron también las madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde septiembre de 2014, quienes reiteraron la exigencia de justicia para sus hijos.

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