Imagen: Diario de Xalapa

A pesar de la presencia de más de mil 59 elementos de la Guardia Nacional, en Benito Juárez, municipio de Minatitlán, el viernes fueron localizados los cadáveres de cuatro personas que habrían sido “levantadas”.
El reporte de la policía municipal señala que dos de los asesinados son Luis A. H. y Lenin G., quienes fueron sustraídos de sus domicilios en Hermanos Cedillo, municipio de Uxpanapa.
En Plan de Arroyos, un comando amagó a dos personas a las que se llevaron a punta de pistola y amenazas.
Los restos de los cuatro hombres fueron localizados dentro de un automóvil que fue hallado por un vecino que acudía a su siembra. Tenían signos de violencia y, en al menos un caso, con un dispararon en el rostro.
En Vega de Alatorre fueron hallados tres cuerpos entre siembras de plátano, sobre la carretera a Nautla. Los tres eran varones y tenían el tiro de gracia.
La Guardia Nacional fue dispuesta para operar en dos municipios más, Cosoleacaque y Coatzacoalcos; sin embargo, la región sur continúa siendo escenario de hechos violentos, como los consignados, y el ocurrido el jueves donde fueron asesinadas cinco personas en Tuzamapan, Coatepec.
Por otra parte, ayer dos menores fueron asesinados cuando llegaban a la misa de una quinceañera en la iglesia de Santa María de Guadalupe, en el municipio de Fortín. Los hermanos, de 15 años, eran originarios de la Ciudad de México y presuntamente fueron víctimas cuando se registraba un intento de secuestro. Dos personas más resultaron lesionadas.
Además, se registró el linchamiento de cuatro personas en el ejido Playa Santa, del municipio de Las Choapas; ejecuciones en Minatitlán, Coatzacoalcos y Agua Dulce. Atentados y secuestros, uno de éstos en el municipio de Acayucan, el cual fue negociado y las cuatro mujeres, tres de ellas menores de edad, fueron liberadas, sanas y salvas, tras el pago de un rescate.
EL TEMOR ESTÁ LATENTE
En Minatitlán, un mes después de los hechos ocurridos en la palapa La Potra dejó desolación y luto en varias familias que aún temen por su seguridad y la de su familia.
Por seguridad, los deudos de las víctimas han guardado silencio; han mantenido comunicación con las autoridades estatales, pero han tratado de mantener un bajo perfil porque, si bien hay dos sospechosos detenidos, Adrián N, “El Pelón”, y Tomás, “El Lagarto”, los asesinos siguen libres.
De acuerdo con fuentes cercanas a la investigación, las personas que resultaron heridas convalecen lentamente y en algunos casos no sólo enfrentan las lesiones físicas, sino las que anímicamente les dejó esta masacre.
“Hay quienes nos han comentado que no pueden dormir, que escuchan los gritos de los sicarios, que tienen miedo cuando escuchan ruidos fuertes”, confió una voz consultada.
Por su parte, el fiscal Jorge Winckler dijo recientemente que la orden presidencial fue la de esclarecer el caso, sea como fuere, por lo que han mantenido una estrecha coordinación con las autoridades federales.

Fuente: Excélsior

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