Imagen: La Razón

LA RAZON. Un ambiente de tristeza se vive aún en París con el recuento de las afectaciones que dejó el incendio en la Catedral de Notre Dame, la cual albergaba una vasta colección de reliquias y de arte sacro, de las cuales muchas sobrevivieron, pero aún falta evaluar sus daños.
Las pérdidas más visibles son la aguja de Eugène Viollet-le-Duc, de más de 93 metros de altura que colapsó; el campanario que se ubicaba en la parte superior; y el gran armazón del siglo XIII que estaba construido con madera de roble. Pero, también están los pequeños vitrales que se encontraban en el techo.
Las piezas que se recuperaron van desde el Gran Tesoro de Notre Dame, la Corona de Espinas, hasta el fragmento de la Cruz del Calvario, uno de los clavos que sirvieron para fijar a Cristo y la Túnica de San Luis, que vistió el rey Luis IX. Además de los grandes rosetones y la escultura La Piedad, de Nicolas Coustou.
“Los grandes rosetones no parecen haber sufrido daños catastróficos”, aseguró Beniost de Sinety, obispo de la Arquidiócesis de París, quien también detalló que las altas temperaturas habían deteriorado las ventanas, derritiendo el plomo que mantenía los paneles en su lugar.
También sobrevivieron a las llamas pinturas de artistas como Charles Le Brun y Jacques Blanchard y el gran órgano que se construyó sobre la entrada principal entre los siglos XV y XVII; sin embargo, todavía falta evaluar si los daños que sufrieron pueden remediarse.
Y es que la estructura del órgano resultó afectada debido a la caída de algunos escombros, polvo y agua. Las pinturas tienen daños por el agua y el humo.
Una de las piezas que se rescató entre los escombros fue la escultura de bronce en forma de gallo que fue arrastrada en la caída de la aguja de la catedral. La pieza contenía tres reliquias: una parcela de la Santa Corona de Espinas, una reliquia de Saint Denis y una de Saint Genevieve, las cuales se desconoce aún si sobrevivieron.
Las obras que se salvaron serán trasladadas al museo de Louvre, informó ayer el ministro de Cultura francés, Franck Riester.
El rescate de las piezas no fue resultado de un milagro, sino de la colaboración y solidaridad de las personas que acudieron a la catedral para rescatar estas joyas del arte.
“Se hizo una cadena humana para rescatar las reliquias porque el edificio tiene piezas muy importantes dentro de las cuales está la corona de espinas, las pinturas que se ofrecían a la catedral cada año, se quemaron los pequeños rosetones, pero lo grandes están bien, no le pasó nada”, contó a La Razón Carlos Millán, experto en arte antiguo y europeo de Morton Subastas, quien se encuentra en París.
Aunque por parte de las autoridades hay optimismo, “se siente un ambiente muy triste, la gente está muy desanimada”, detalló.
Hay sentimientos encontrados; por una parte, quienes piensan que la tragedia se pudo evitar; por otra, los que están agradecidos con los bomberos.
“Es un poco polémico porque se habla que se pudo haber evitado, pero también la gente está muy agradecida porque fue un gran trabajo desalojar las obras; los bomberos se arriesgaron al entrar cuando la catedral estaba todavía en llamas. También se abre un debate sobre la seguridad del patrimonio cultural de Francia”, señaló el especialista.
Todavía no se puede cantar victoria, ya que el viernes se sabrá si se pudo estabilizar la estructura de la catedral con más de ocho siglos de antigüedad.
Aún están en proceso las investigaciones para determinar las causas del incendio, pero por lo pronto el fiscal general de París, Ramy Heitz, aseguró que “no hay evidencias que indiquen que se trató de un hecho intencional”, como una forma de terminar con los rumores.
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Las donaciones para reconstruir Notre Dame ya superan al menos los 700 millones de euros, y provienen principalmente de instituciones privadas.
El grupo Louis Vuitton Moët Henness y del empresario Bernard Arnault, anunció que daría 200 millones para “la reconstrucción de esta extraordinaria catedral, símbolo de Francia, de su patrimonio y de su unidad”.
A él se le sumaron L’Oréal y los Bettencourt, quienes señalaron que darían 200 millones, 100 de los cuales proceden de la fundación constituida por esta familia en 1987.
El magnate y esposo de Salma Hayek, François-Henri Pinault, dará 100 millones a la causa. También la petrolera Total prometió brindar otros 100 millones; y Société Générale, JC Decaux y Apple han ofrecido cantidades entre uno y 20 millones.
Además, el Banco Central Europeo anunció que contribuirá, pero sin dar cantidad específica; el Ayuntamiento de París desbloqueó 50 millones de euros, y la presidenta de la región de París, Valérie Pécresse, puso otros 10 millones de los fondos de emergencia.
La ciudad de Cannes donará 10 mil euros y combinará esfuerzos con el festival para conseguir apoyos de la industria del cine.

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