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El camino hacia la instauración de una república catalana no tiene vuelta atrás, advierte Carles Puigdemont.
Precisa en una telentrevista con la periodista Blanche Petrich del diario mexicano La Jornada, que ese proceso independentista, es un camino “que va consolidando etapas; un camino que, reconoce, es largo e incierto, porque hacer la independencia sin guerra de independencia tiene esas cosas”.
Puigdemont, que proclamó la independencia el 10 de octubre de 2017 e inmediatamente la declaró en suspenso, se presentará a las elecciones para el Parlamento Europeo (23 y 26 de mayo) como cabeza de lista por la coalición Junts per Catalunya, junto con tres de los nueve presos políticos: Jordi Turull, Jordi Sánchez y Josep Rull.
Para las elecciones del 28 de abril en España, su partido, el Demócrata Europeo de Cataluña, no irá en alianza con la principal fuerza, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y las encuestas no le son favorables.
Él le resta importancia: Esto no es una competencia entre ERC y nosotros; juntos competimos contra el autoritarismo, el artículo 155 (que permitió la intervención de Madrid en la autonomía de esa región y la destitución de su gobierno) y la regresión democrática. Competimos por defender lo ganado en octubre con la máxima dignidad y junto con todos los compañeros.
En esta conversación desde Bélgica, el exiliado, a quien algunos en España llaman el huido y hasta golpista, relata cómo el líder de la izquierda Oriol Junqueras, que hoy enfrenta hasta 30 años de cárcel, junto con ocho compañeros más y el propio Puigdemont hablaron y planearon los pasos que se dieron después del controvertido 10 de octubre de 2017. Unos salieron sub-repticiamente del país para evitar ser detenidos, otros se entregaron a la justicia española. Sí que se planificó. Fue una decisión hablada.
Aprovecha esta entrevista, de las pocas que ha concedido a medios extranjeros, para preguntar a Madrid una vez más “si la renuncia de la violencia es sólo de nuestra parte –que lo es– o si también el Estado español renuncia explícitamente al uso de la violencia para impedir la independencia de Cataluña. Nunca he conseguido que me respondan”.
Habla también de cómo vive el destierro: Cada día me despierto deseando que éste fuera el último día del exilio. Pero como ciudadano libre que soy, no he parado de moverme por toda Europa, de hablar. Somos la voz de los compañeros, agrega en esta entrevista que puede leerse completa en la edición de este sábado en La Jornada.

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