Por fortuna para el pueblo bueno o quizá por mimetismo político que no distingue color ni ideología, la Cuarta Transformación no es contraria a las tradiciones y las expresiones de fe, impregnadas de mexicanidad.
El ciudadano presidente realiza un receso en sus actividades, al igual que el Legislativo y la clase política en general, con plena conciencia, sin duda de que la atención ciudadana en este periodo de asueto se encuentra en otras esferas.
Los días por venir, le permitirán al ciudadano presidente, replantear el derrotero a seguir para sacar adelante la reforma educativa, ligada a la formalización de acuerdos con el magisterio organizado, así como otros temas pendientes de la agenda político económica, como la reforma laboral, la migración, el fomento del empleo y lo más urgente, tratar de que el empresarios e inversionistas brinden señales de confianza que permitan apuntalar las expectativas de crecimiento.
Por lo pronto, los días de asueto si bien representan un alto en el camino, se traducirán sobre todo en un periodo de análisis, evaluación y replanteamiento.
Caigamos en oración para que la luz llegue a las mentes de las clases política y gobernante, y si es posible desde la playa, mejor.
Marín
La tan llevada y traída, en medios, orden de aprehensión contra Mario Marín no termina por concretarse, aunque en términos de difusión y atención social no deja de ser redituable en términos de efectismo político.
Se trata de un caso más en el que la estridencia mediática supera con mucho las consecuencias jurídicas y alcances de la medida que si bien se aprecia como una acción justa, llega tarde y se anuncia en el marco de una administración caracterizada por el perdón y la inacción contra quienes, en su momento, señaló como transgresores de la ley, dejando su condena al ámbito social.
Durante días se ha insistido en la emisión de la orden de aprehensión sin que hasta el momento la autoridad salga a presentar un informe puntual de las acciones realizadas para su cumplimentación, mientras el ciudadano presidente externó su beneplácito por la medida, sin que se haya materializado en un hecho consumado, en lo que aparece como un episodio más de pan y circo para el pueblo bueno.
Barbosa Huerta – Jiménez Merino
Cuando está por concluir una cuarta parte del periodo de campaña por la gubernatura poblana, la contienda parece cerrarse entre dos candidatos y Enrique Cárdenas no es uno de ellos, pese a que en más de una ocasión lo ha acompañado Marko Cortés.
Con sus recorridos por la Sierra Norte y la Mixteca, donde a lo largo de casi dos décadas de trabajo se ha dado a conocer por su contacto con las comunidades agrarias e indígenas, Alberto Jiménez Merino es quien verdaderamente se aproxima más a Miguel Barbosa, con lo que se comienza a configurar un escenario en el que el voto duro tanto de los tricolores como de los morenistas terminará por inclinar la balanza.
Evidentemente el trabajo previo de Jiménez Merino que lo mantuvo en contacto con el sector agrario y las comunidades indígenas es un factor que pesará en la jornada del 2 de junio, al disputarle de manera directa a Miguel Barbosa Huerta el voto de los más pobres entre los pobres.
Con seis semanas de trabajo por delante, las encuestas y sondeos que se levantarán, en el inicio de la segunda mitad de la campaña con el inicio de mayo, darán cuenta real de los puntos que separan a Barbosa de Jiménez Merino.
No hay que perder de vista que el PRI gobierna 74 de los 217 municipios poblanos, y apuesta por un reposicionamiento en el plano estatal. La otrora ola roja en una de esas se convierte en tsunami en la tierra del camote y la cemita.

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