El ciudadano presidente lanzó la acusación, fiel a su estilo no fue preciso en el señalamiento, pero Felipe Calderón se puso el saco, respondió y lo retó a debatir públicamente.
Los señalamientos de conflicto de interés, coyotaje o corrupción que lanzó el ciudadano presidente al referirse a la contratación de un expresidente por parte de una empresa que le vende energía a la Comisión Federal de Electricidad, le salieron caros.
Ante el reto, ofreció disculpas a Calderón Hinojosa, rehuyó el debate y se escudo en el argumento de que a los ex presidentes se les pasó la mano, añadiendo que, si eso no es ilegal, al menos es inmoral, con lo que trató en vano de recomponer la figura.
La postura del ciudadano presidente de nueva cuenta pone en evidencia que sus expresiones verbales, no siempre están apegadas a la realidad y, en una lógica inmediata, carecen de la contundencia necesaria para mantenerse.
Ante el panorama planteado por el ciudadano presidente el grueso de la sociedad, esperaría que se procediera de manera legal en contra de quien cometió un ilícito o incurrió en una falta de tal magnitud, siguiendo una de las máximas juaristas que reza que nada puede estar al margen de la ley y nadie puede estar por encima de ella.
Sin embargo, la posición del ciudadano presidente equivale a la añeja conseja de perdón y olvido, con la que deja atrás los acres señalamientos que como candidato lanzó en contra de la mafia del poder.
En consecuencia, no queda más que concluir que el anterior como otros señalamientos del actual residente de Palacio Nacional, se traduce en más ruido que nueces.
Terna
Frente al señalamiento de que las integrantes de la terna que envió al Legislativo para elegir a la próxima ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tendría un tinte político, por la identificación de sus integrantes con Morena, el ciudadano presidente reviró con el argumento de que no es ilegal y el pueblo se cansa de tanta pinche transa.
Con lo que de entrada dejó entrever la necesidad de contar con jueces a modo, afines a su posición política, lo que equivale a la figura que popularmente se ha denominado como “carnales”, para avanzar en la que gusta denominar como la cuarta transformación del país.
Y de paso, puso en evidencia que al menos en esa posición coincide con sus antecesores, quienes también gustaban de enviar ternas con condiciones similares, que siempre fueron criticados por la oposición.
No hay duda de que la corrida de toros se aprecia de manera muy distinta desde la comodidad de la barrera.

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