Luego de haber atentado contra la libertad de expresión, al solicitar que no hablara de desabasto y romper uno de sus dogmas al tergiversar la verdad, al negar lo evidente, lo que vive cotidianamente la sociedad, el ciudadano presidente reconoció que hay desabasto de combustible en algunas gasolineras al tiempo que pidió la colaboración del pueblo bueno para salir adelante.
Llamó a no caer en pánico y no acudir a cargar gasolina si no es necesario, como si en el país, cargar combustible fuera una acción caprichosa.
El ciudadano presidente pidió al pueblo bueno prudencia, serenidad y no caer en pánico, y no dejarse llevar por información alarmista, tendenciosa de quienes están a favor de este régimen corrupto que está a punto de acabarse.
Con esas declaraciones trata de superar en el discurso el yerro cuyos efectos percibe la sociedad, el pueblo bueno, el ciudadano de manera directa.
El cierre de gasolineras y el racionamiento de la venta de combustible, así como las largas filas para tratar de abastecer los vehículos están ahí, no son un mito.
El ciudadano presidente insiste en su visión y versión de un hecho de evidente repercusión nacional. Con toda seguridad la inmensa mayoría de la sociedad condena el robo de combustibles, pero no debe ser afectada por la adopción de una estrategia cuyos efectos a todas luces no fueron adecuadamente calculados porque ello equivale a cargar con parte del costo, en tanto que las autoridades se niegan a apreciar de manera abierta la realidad.
Si verdaderamente lo que se quiere es acabar con el robo de combustible se debe pasar a acciones que culminen con la aprehensión de los culpables y se deje de especular con señalamientos generales y la presentación de señalamientos generales que están alejados de convertirse en un hecho consumado que en este caso sería la eliminación definitiva del robo de combustibles.
Ministros
Los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación encontraron una salida legal y elegante al diferendo con el ciudadano presidente en particular y el gobierno de México en general, al anunciar la reducción de sus percepciones en 25 por ciento.
La medida representa una acción voluntaria que al ser presentada se acompañó de los argumentos legales necesarios para establecer que sus ingresos económicos no podrían ser reducidos sin violar la ley, con lo que evidenciaron la ilegalidad que se pretendía realizar, pero finalmente se alinearon.
En una lógica de conveniencia mediática tanto el ciudadano presidente como los directivos de Morena en el Senado externaron su reconocimiento a la determinación de los ministros del máximo tribunal, en lo que representa a todas luces un capítulo en el que fiel a su estilo Andrés Manuel López Obrador se mostrará como victorioso.
Pero la realidad es que pretendió jugar a las vencidas con los ministros en una arena en la que terminaron por mostrar respeto, sin ser vencidos en la medida en que se pretendía.
Al perder en apariencia, finalmente los ministros terminan ganando, porque ganarán casi el doble que el salario del ciudadano presidente.
Ni hablar México es un país de leyes, no de caprichos.

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