Las acciones de bienestar con las que se busca disuadir a la ciudadanía de participar en actos ilícitos, como el robo de combustible, en una campaña iniciada por el ciudadano presidente tras los funestos sucesos de Tlahuelilpan, Hidalgo, representan una apuesta arriesgada.
Los apoyos a jóvenes, adultos mayores y sectores vulnerables se asemejan a acciones de mero paternalismo, que están alejadas de contribuir en el corto plazo a resolver la situación adversa por la que atraviesa el grueso de la población que reside en los municipios, entre otros estados del Estado de México, Hidalgo y Puebla, donde se optó por dar inicio a la campaña.
No son pocos los recursos que se destinarán a los programas que evidentemente deben complementarse con acciones de fondo que contribuyan a recomponer el tejido social e incentivar la movilidad social, como una acción que se refleje en la mejoría en la calidad de vida de la población.
Por desgracia, muchas de las zonas por las que pasan los ductos de Petróleos Mexicanos se ubican en áreas rurales en las que prevale la pobreza y la carencia de oportunidades de desarrollo para su población, preponderantemente los jóvenes.
Con estas acciones paternalistas, el ciudadano presidente busca atacar un nuevo frente en la guerra declarada el robo de combustibles, en la que pese a todos los esfuerzos realizados aún se registra de manera cotidiana la existencia de nuevas tomas clandestinas, al tiempo que las indagatorias y procesos a cargo tanto de las autoridades hacendarias, como judiciales avanzan con lentitud.
A casi un mes del inicio del plan de combate al robo de combustible, a pesar de las promesas y los compromisos, el suministro de gasolinas y diésel aún no se normaliza.
Incumplimiento
El panismo acusó incumplimiento por parte del Gobierno federal del compromiso para dejar que un perfil afín a la coalición que llevó a Martha Erika Alonso a la gubernatura de Puebla, asumiera la gubernatura interina.
Por decir lo menos, el panismo olvidó que el poder se hizo para ejercerse y que compromiso que no está sustentado en instrumentos jurídicos, se traduce en buenas intenciones y palabras que se lleva el viento, además por supuesto de que se requería de perfiles que cumplieran con todos los requisitos legales y administrativos para asumir el cargo.
Lo sucedido al panismo puede traducirse en la primera falta a la promesa de no mentir, no engañar y no robar, pero ante todo debe demostrar que se suscribió el compromiso.
Del otro lado, la lectura es que el panismo y sus aliados pecaron de inocentes, y los chamaqueó el morenismo.
Como sea, el panismo nacional y el poblano ahora tendrán que remar contra corriente.

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